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El próximo pelotazo santitario del gobierno Aguirre: El hospital privado-que-pagamos-con-dinero-público de Torrejón
Recibida de CAS Madrid el 02-07-2009 a las 05:07

Una vez cerrado el plazo de pujas, el concurso del hospital de Torrejón (modelo Valdemoro o, más conocido, "modelo Alzira", fiasco y devorador de dinero público donde los haya), siguiente pelotazo sanitario de Esperanza Aguirre, no tardará en resolverse. En el paquete no sólo va el hospital. Se incluye también todo un conjunto de actividades comerciales adicionales que se les conceden a los adjudicatarios (parking, tiendas, varias) en torno al hospital y, aún más: en esta ocasión, en un intento de garantizar mayores beneficios a las empresas adjudicatarias, se ha añadido el Centro de Especialidades.

Todo un negocio. La apertura del hospital se preveé para finales de 2010-principios de 2011. La atención sanitaria especializada de la población de los municipios de Torrejón de Ardoz, Ajalvir, Daganzo de Arriba, Ribatejada y Fresno del Torote (131.126 habitantes, según el Padrón continuo de la Comunidad de Madrid de 2008), atendida en la actualidad por el Hospital Prí­ncipe de Asturias, será asignada de forma obligatoria a dicho hospital (¿Libertad de elección? No sean ustedes ingenuos"¦).

El 27 de Abril de 2009 se cerró el plazo de presentación de pujas. El consorcio de empresas RIBERA SALUD- LUBASA-FCC-ASISA es el único que se ha presentado al concurso y todo apunta que serán las flamantes ganadoras. RIBERA SALUD (propiedad de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y de Bancaixa al 50%) nació como el socio financiero imprescindible del PP para la privatización de la sanidad en la Comunidad Valenciana. Aporta en su currí­culum el indigní­simo honor de haber expoliado-quebrado-estar expoliando (en este orden) el hospital de La Ribera, en Alzira (Valencia), del que sigue siendo propietaria, tras el rescate, saneamiento y disposición por parte de la Generalitat Valenciana, en manos del corrupto Francisco Camps, de las correspondientes medidas para que los empresarios ganaran más dinero ("Lo que no se cuenta del Hospital de Alzira". www.casmadrid.org). El de Torrejón será el segundo gran contrato de Ribera Salud en Madrid. En Octubre de 2008 el gobierno de Aguirre le adjudicó el Laboratorio Central de Análisis Clí­nicos de la Comunidad de Madrid, que dará servicio a seis de los nuevos hospitales y se encargará de las pruebas de más de un millón de madrileños durante ocho años. En la Comunidad Valenciana gestiona, además del hospital de Alzira, las otras cuatro concesiones administrativas adjudicadas hasta ahora en esa Comunidad (hospitales de Torrevieja, Denia, Manises y Elche). LUBASA aporta al consorcio la flamante situación de tener prohibidos los contratos con las Administraciones Públicas por fraude (BOE de 2 de Noviembre de 2007).

El modelo establecido por el gobierno de la Comunidad de Madrid para el hospital de Torrejón es el de CONCESIÓN administrativa, igual que el hospital de Valdemoro (en manos de Capio-Apax Partners). ¿Qué significa? Que el gobierno de Aguirre traspasa su responsabilidad y obligación de prestación de la asistencia sanitaria (especializada, en este caso) de la población de esos cinco municipios a empresas privadas CON ÁNIMO DE LUCRO, sin ningún control público.

¿Y en qué condiciones? Todo queda recogido en los pliegos (Pliego de Cláusulas Administrativas Particulares y Pliego de Prescripciones Técnicas) que, junto con el anteproyecto de la explotación de la obra, la declaración de impacto ambiental, la oferta de la entidad adjudicataria y el documento de formalización del contrato constituyen "el CONTRATO", 12 largos y complejos tomos de burocracia en los que, aparte del desorbitado coste de toda esta operación financiera especulativa, uno de los elementos más destacados, por sangrante, es: la pérdida de control público sobre algo tan fundamental como la salud de la población. El papel de la Comunidad de Madrid queda reducido a "un representante en el Consejo de Administración, que no tendrá la condición de consejero, ("¦) con voz, pero sin voto". El contrato, tal como se recoge en los pliegos, se suscribirá, de entrada, durante 30 años.

¿A qué precio? Millonario. Y mucho mayor, desde luego, de lo que costarí­a el hospital siendo de construcción y gestión pública directa. El precio va a depender de lo que oferten las empresas que opten al concurso. Habrá, desde luego, un pago per cápita (por cada persona con tarjeta sanitaria individual dentro de los municipios transferidos, es decir, por habitante potencialmente a atender). Y lo que sí­ sabemos es que este pago será superior al que inicialmente se estableció para el Hospital de Valdemoro. No menos, desde luego, de 50 millones de euros al año (Valdemoro se adjudicó inicialmente por 334 euros por persona y presentó problemas de falta de pago a los suministradores a los pocos meses de comenzar a funcionar). A diferencia de Valdemoro, además de esta prima per cápita, se hará un pago por el siguiente concepto: remuneración por la prestación de los servicios complementarios no sanitarios, un canon equivalente a lo contratado en los Hospitales de Vallecas, San Sebastián de los Reyes, etc, y controlado de la misma forma que en éstos. Si, con todo, no llega para que las empresas privadas obtengan suficientes beneficios, no pasa nada, se les paga más y listo. De hecho, esta es otra de las condiciones que se establece en los pliegos: la Comunidad de Madrid se compromete a garantizar los beneficios a las empresas privadas ("mantenimiento del equilibrio económico", lo llaman "“Pliego de Cláusulas Administrativas Particulares-). En cualquier caso, el gobierno dispone que el contrato que finalmente se firme con las empresas NUNCA SE HARÁ PúBLICO. Es un mercado. Un oscuro, opaco y maloliente mercado.

Y todo, ¿a cambio de qué? De la asistencia especializada de la población de los municipios indicados: sin condiciones, sin garantí­as de salud, ni de plantilla, ni de contratación, sin tener que rendir cuentas, ni económicas ni en términos de salud. Previa a la adjudicación del hospital no se exige la presentación de ningún Plan de salud. Tras su adjudicación, todo quedará enteramente en manos de la empresa, quien se deberá a su consejo de administración. No se dispone ningún sistema de control público. La dotación de los recursos sanitarios se realizará mediante contratos directos por parte de la empresa privada. Sólo pasarán por sus manos; sólo ellos conocerán si la formación de los contratados es o no adecuada y suficiente. Y el tamaño de las plantillas será el que la empresa privada quiera, sin mí­nimos teniendo en cuenta la población a atender.

El Hospital de Torrejón se construirá en 18 meses (plazo de ejecución de las obras) sobre una parcela de 62.000 m2 en el barrio de Soto del Henares que, por supuesto, es suelo público que el gobierno ha tenido la acostumbrada desfachatez de ceder gratis a las empresas privadas adjudicatarias; no pagarán un euro por ello (y a nadie se nos escapa el coste actual del suelo a precio de mercado). Será un hospital de 250 camas. Considerando las cuentas del propio Consejero, Gí¼emes ("construir un hospital de 400 camas totalmente equipado cuesta 30 millones de euros". ABC, 20/05/2009), un hospital de ese tamaño tendrí­a que costar bastante menos de 30 millones de euros.

El contrato ofertado incluye la remodelación del Centro de Especialidades de Torrejón y su gestión. Es decir, el gobierno cede a una empresa con ánimo de lucro, durante 30 años, un centro que es patrimonio de la Tesorerí­a General de la Seguridad Social (entregas que se suman a las realizadas en 2008 a Capio - Centros de Especialidades de Pontones y Quintana- que, tras reiteradas denuncias de trabajadores del centro, ciudadanos y organizaciones como CAS-Madrid y MATUSALEN, están siendo ahora investigadas por el Defensor del Pueblo). El régimen del personal será laboral y el futuro del que actualmente trabaja en el Centro de Especialidades, una incógnita.

Toda una operación financiera especulativa. Un mercadeo. Un oscuro, opaco y maloliente mercadeo a costa de nuestra salud y de nuestro bolsillo que no podemos consentir.




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