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Los 240.000 enfermeros españoles ante el Día Mundial de la Lucha Contra el VIH/Sida
Recibida de Consejo General de Enfermeria el 01-12-2008 a las 06:12

La enfermería española solicita la implantación, en todo el SNS, de dispositivos de bioseguridad, con sistemas antipinchazo accidental, que reducen más de un 85% su exposición al VIH/Sida y hepatitis.

Hasta el momento ya son 4 comunidades autónomas las que han aprobado la implantación obligatoria de dispositivos de bioseguridad en sus sistemas sanitarios: Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares, Galicia. Se trata de dispositivos como jeringuillas, lancetas, ví­as intravenosas, etc, que tras su utilización anulan la aguja y reducen en más de un 85% el riesgo de pinchazo accidental.

Durante el año se producen en España 14 pinchazos y cortes accidentales por cada 100 camas, de los que el 46% los sufren enfermeros. Asimismo, de cada 100 exposiciones accidentales declaradas, en 1 de cada 10 el paciente padece hepatitis C; en 1 de cada 20, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH/Sida), y en 1 de cada 50, hepatitis B.

El presidente de los enfermeros españoles asevera que ya está probada cientí­ficamente la eficacia de los dispositivos de bioseguridad en la reducción del riesgo biológico hasta un 85%. "Por ello se hace necesario que las comunidades que todaví­a no han aprobado una regulación especí­fica sobre esta materia tengan el valor de dar el paso necesario para que sus profesionales sanitarios dejen de estar más desprotegidos que sus compañeros en Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares y Galicia".

Con motivo de la celebración del Dí­a Mundial de la Lucha Contra el Sida, esta mañana el presidente del Consejo General de Enfermerí­a de España, Máximo González Jurado, ha solicitado la involucración del Ministerio de Sanidad y Consumo y de las 17 Comunidades Autónomas para la implantación definitiva en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) de los dispositivos de bioseguridad. En este sentido ha recordado que los enfermeros son, además de la profesión sanitaria más numerosa de la sanidad "”más de 240.000 desarrollando su labor en todo el paí­s"”, la más cercana a los pacientes y, como consecuencia de ello, ostentan una mayor exposición a enfermedades infecciosas. Entre los riesgos laborales que sufren diariamente estos profesionales, uno de los que más preocupación genera, debido fundamentalmente a la gravedad de las consecuencias y la frecuencia con la que lo sufren, es la exposición a enfermedades de transmisión sérica a causa de pinchazos accidentales con material punzante. Estas enfermedades de transmisión sérica son fundamentalmente el VIH/Sida y los diferentes tipos de hepatitis.

Según el Estudio Multicéntrico sobre las caracterí­sticas de las exposiciones a riesgo biológico hemático de los profesionales sanitarios (EPINETAC) realizado por la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene y el Consejo General de Enfermerí­a de España, los enfermeros son los profesionales sanitarios que padecen con mayor frecuencia exposiciones percutáneas. En nuestro paí­s, según datos de este mismo estudio, realizado en 106 centros, se declaran cada año una media anual de 3.362 accidentes percutáneos (pinchazos) con riesgo de transmisión de infecciones por ví­a hemática o sanguí­nea. No obstante, cabe destacar que existe un alto í­ndice de pinchazos accidentales que no son notificados oficialmente, de hecho este mismo estudio cuantifica, considerando la infradeclaración de estas exposiciones en un 60%, que la cifra total de accidentes reales ascenderí­a a 5.379 casos.

Cabe señalar asimismo que, entre los enfermeros, la tasa de exposiciones por cada 100 trabajadores se ha incrementado entre 1996 y 2002 en un 58% (de 5,43 exposiciones por cada 100 en 1996 a 8,6 en 2002 para las enfermeras no matronas y de 2,42 en 1996 a 3,82 en 2002 para las matronas). De todo el estudio EPINETAC, la enfermerí­a declara el 46,3% de los accidentes percutáneos.

Asimismo, del estudio EPINETAC se desglosan las siguientes conclusiones:

Cada año se declaran en España una media de 3.666 exposiciones accidentales a sangre o material biológico. (Esto es sólo la punta del iceberg porque el miedo a la estigmatización y la marginación lleva a un elevado número de profesionales a no declarar sus accidentes).

De cada 100 exposiciones accidentales declaradas de profesionales sanitarios:

1 de cada 10 se expone al contagio con el virus de la hepatitis C.
1 de cada 20 se expone al contagio con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), con el riego de contraer el Sida.
1 de cada 50 se expone al contagio con el virus de la hepatitis B.

Un pinchazo accidental ocurrido con un fluido, como la sangre, infectado por un virus puede causar la baja, e incluso la incapacidad temporal del enfermero hasta que se determine si efectivamente se ha producido o no el contagio. Esta situación se agrava especialmente cuando la punción se produce con material expuesto al virus del Sida, por la necesidad de dejar pasar un perí­odo de tiempo para poder saber con seguridad si el virus ha sido transmitido. En este sentido cabe destacar que el í­ndice de infección de hepatitis B en el personal sanitario es de un 26%, es decir más de 2 veces y media mayor que en la población general cuya afección es del 10%.

Implantación de los mecanismos de bioseguridad en todo el SNS

Máximo González Jurado ha destacado que, a dí­a de hoy, hay lugar para la esperanza en esta lucha por la seguridad biológica de los enfermeros que lleva realizando desde hace más de 20 años. La campaña que está llevando a cabo la enfermerí­a en toda España a través de su Organización Colegial para sensibilizar a la sociedad y a las administraciones públicas de la relevancia y gravedad de este problema, está comenzando a tener respuesta. Hasta el momento ya son 4 comunidades autónomas las que han aprobado por ley la implantación obligatoria de dispositivos de bioseguridad "“es decir material punzante como jeringuillas, lancetas, ví­as intravenosas, etc, con mecanismos que anulan la aguja"“ en sus sistemas sanitarios: Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares, Galicia. A ellas se les suma Valencia que, por directrices internas, ha establecido el uso de estos dispositivos, pero sin regulación legislativa especí­fica.

El presidente del Consejo General de Enfermerí­a recordó las más de dos décadas que lleva trabajando en esta lucha, en la que se involucró por ser afectado directo del problema, ya que en su juventud se contagió de hepatitis a causa de un pinchazo accidental en su hospital. Para poder ver los frutos conseguidos ha sido necesario organizar cerca de 50 jornadas en España y en Europa, promover y desarrollar una importante campaña mediática y concienciar uno a uno a los polí­ticos del problema. Entre los hitos conseguidos recordó su viaje, junto a varios enfermeros afectados, al Parlamento Europeo. Allí­ se celebró una reunión, en diciembre de 2004, con varios europarlamentarios, entre los que estaba el español Alejandro Cercas (euro parlamentario socialista y miembro de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales). El resultado de estos encuentros fue una resolución del Parlamento Europeo en la que se insta a la Comisión a que vele por que los estados miembros adopten las medidas necesarias para proteger a los profesionales sanitarios frente a los pinchazos.

Para el presidente de los enfermeros españoles, "la legislación aprobada por Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares y Galicia supone la implantación progresiva en sus servicios sanitarios de dispositivos de bioseguridad "“más conocidos entre nosotros como sistemas antipinchazo accidental"“ cuya eficacia en la reducción del riesgo hasta en un 85% está más que probada por la evidencia cientí­fica existente. Esta apuesta decidida por la seguridad de quienes somos sus empleados tiene también su componente trágico, que nace con la realidad implí­cita de que los profesionales sanitarios del resto de las autonomí­as no tienen el privilegio de estar protegidos del contagio de enfermedades de transmisión sérica por pinchazo accidental con los dispositivos punzantes que hayan podido ser utilizados con los pacientes". Para González Jurado, "ahora, más que nunca, se hace necesario que las comunidades que todaví­a no han aprobado una regulación especí­fica sobre esta materia tengan el valor de dar el paso necesario para que sus profesionales sanitarios dejen de estar más desprotegidos que sus compañeros en Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares y Galicia".

El Consejo General de Enfermerí­a de España es el máximo órgano regulador de la enfermerí­a española. Su labor principal es velar por la calidad sanitaria de los cuidados enfermeros y la seguridad clí­nica de los pacientes. Asimismo, aglutina a los más de 240.000 enfermeros y enfermeras que trabajan en España y está formado por todos los 52 colegios profesionales de enfermerí­a que existen en las diferentes provincias españolas, así­ como por los 17 consejos autonómicos de colegios profesionales de nuestro paí­s.




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