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Los precios en enero no cayeron todo lo que deberían como consecuencia de la politica tributaria del Gobierno
Recibida de CC.OO.-Confederal el 13-03-2002 a las 05:03

Subió los impuestos sobre los artículos de consumo para financiar gastos estructurales como el de sanidad

El í­ndice de Precios al Consumo (IPC) elaborado por el INE, experimentó una serie de cambios a partir de enero del 2002, cambios que suponen una clara mejora; ahora contamos con un IPC más representativo y dinámico, por tanto un í­ndice que permitirá conocer mejor la ganancia o pérdida de poder de compra de los salarios y pensiones

Entre las mejoras introducidas, la recogida, por primera vez, de precios de artí­culos rebajados ha sido la más polémica, por el uso polí­tico que se le ha dado por parte del Gobierno y la oposición, pero no es ni mucho menos, la más importante. Vaya por delante, que este cambio supone homologar el método de cálculo con el de los paí­ses de la Unión Europea y, en consecuencia, mejora la comparación con ellos.

En adelante, tendremos que acostumbrarnos a que los precios bajen en enero y junio respecto al mes anterior, pues son las épocas de rebajas. Esto no significa que el í­ndice esté encubriendo subidas de precios y dando una visión distorsionada de la realidad. El mes siguiente a las rebajas, los precios subirán mucho más de lo que vení­a siendo habitual. Por tanto, es de esperar que en febrero y, sobre todo, en marzo (porque las rebajas se suelen extender también al mes de febrero), el í­ndice suba por encima de la tasa intermensual a la que nos tiene acostumbrados.

¿Deberí­a el INE haber publicado en enero dos í­ndices (uno con la metodologí­a nueva y otro con la antigua), para que de esta manera se apreciase mejor el efecto redondeo del euro y la subida de los impuestos indirectos del Gobierno? La repuesta es no. Por un lado, el Instituto no debe proporcionar dos estimaciones oficiales de una variable, esto sólo generarí­a confusión. Lo que sí­ puede hacer el Instituto es evaluar, en este caso, a posteriori la repercusión de los cambios introducidos. Por otro lado, con los datos oficiales publicados se obtiene una idea bastante aproximada del efecto de las rebajas, la subida de los impuestos indirectos y el redondeo del euro.

En enero del 2002, los artí­culos rebajados cayeron alrededor de ocho décimas con respecto al mes anterior. En cambio, el IPC global sólo disminuyó una décima. La causa de esta menor caí­da es fundamentalmente el aumento de los impuestos indirectos. El redondeo del euro parece haber tenido un efecto menor. Se aprecia en los hoteles, cafés y restaurantes, pero no en los alimentos. Como conclusión del IPC del primer mes del año, se puede decir que los precios no han caí­do todo lo que deberí­an, como consecuencia de la polí­tica tributaria del Gobierno. Éste se ha visto obligado a subir los impuestos sobre los artí­culos de consumo para financiar gastos estructurales (sanidad).

El Gobierno del PP bajó el IRPF cuando "las vacas vení­an gordas" y ahora se ve obligado a subir los impuestos sobre el consumo para poder pagar los gastos sanitarios y mantener el objetivo de déficit cero. Cambiar impuestos sobre el consumo por recortes en el IRPF tiene, además, importantes repercusiones sociales y económicas.

Por un lado, el IRPF es más equitativo que los impuestos sobre el consumo (como, por ejemplo, el IVA), porque cuando se recauda tiene en cuenta el nivel de renta del contribuyente y paga más quien más tiene. Por otro lado, la recaudación del IRPF es más estable frente a los cambios en la coyuntura económica, no así­ los impuestos sobre el consumo, cuya recaudación se ajusta muy rápidamente cuando cae la actividad económica y con ella el consumo de las familias.

Pero como se decí­a al principio, en el IPC de enero se realizan cambios mucho más importantes que las rebajas:

1. Se renueva la cesta de la compra, donde se refleja el peso de los artí­culos habituales del consumo de las familias españolas. La cesta que se empleaba hasta ahora databa de 1992 y habí­a perdido representatividad con respecto a los hábitos de consumo de las familias. A partir de ahora, además, de contar con una cesta renovada, se actualizará el peso de sus grandes "departamentos" (alimentos, vestidos, vivienda, transporte,...) antes de dos años, y cada cinco años se renovarán todos los artí­culos que la componen. Esto es posible gracias a la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares y dará como resultado un IPC más dinámico frente a los cambios en los hábitos de consumo de las familias.

2. La muestra de municipios a partir de la que se construye el IPC, ha aumentado respecto a 1992, lo que en la práctica supone aumentar el número de precios procesados hasta cerca de 180.000 precios mensuales.

3. Se introducen nuevos métodos para detectar y eliminar, la parte de las subidas de precios que se pueden atribuir a cambios en la calidad de los artí­culos. El IPC intenta estimar el aumento del precio del mismo artí­culo a lo largo del tiempo. Los cambios que se producen en un artí­culo como consecuencia de mejoras en su calidad, no deben reflejarse como aumentos de precios en el í­ndice.

4. El IPC se adapta a partir del 2002, a la clasificación internacional de consumo COICOP, lo que facilita las comparaciones internacionales.

En resumen todos los cambios introducidos en el IPC durante el año 2002 suponen una clara mejora en la medición de la evolución de los precios. No así­ sucede con los cambios que introdujo el INE en el 2001 y cuya polémica tuvo, por contra, una pequeña repercusión mediática. El año pasado se cambió el método de cálculo de la ponderación de los denominados artí­culos de recogida centralizada, que fundamentalmente se componen por los bienes y servicios tarifados (teléfono, agua, luz, gas, etc..), pero donde también se ubican, por ejemplo, los automóviles.

CC.OO. expresó su oposición al nuevo mecanismo de cálculo, del que resultaba un í­ndice menos representativo del consumo familiar habitual. En resumen, su efecto provoca que ahora en el í­ndice hayan ganado peso: 

– las llamadas telefónicas internacionales y provinciales frente a las metropolitanas
– los coches de lujo frente a los utilitarios
– las universidades privadas frente a las públicas.  etc.

Si los precios de estos "bienes de lujo" que ganan peso en el í­ndice, se muestran más estables o deflacionistas a lo largo del tiempo, entonces el IPC infraestimará la subida real de los precios que pagan las familias españolas.




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