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Kosovo, cinco años de incertidumbre Recibida de Médicos del Mundo el 26-04-2004 a las 02:04
Cuando han pasado más de cinco años desde la intervención de la comunidad internacional en Kosovo, la situación no puede ser más compleja. A la espera de un nuevo estatuto que determine su futuro, la región sigue dividida en dos etnias: albaneses, casi el 94% del censo, y serbios, algo más del 5%. Los partidos nacionalistas albaneses, que controlan el ejecutivo regional y tienen la mayoría en el parlamento, siguen demandando la independencia y la comunidad internacional se muestra incapaz de garantizar la paz y la seguridad, tal como se vio en los recientes y violentos enfrentamientos acaecidos en Mitrovica en el mes de marzo. En lo que respecta al futuro estatuto para la región, hay que reseñar que la resolución 1244 aprobada por las Naciones Unidas deja bien claro el asunto: Kosovo es una parte de Serbia y el actual régimen de protectorado internacional es una situación "provisional" que debe concluir una vez pacificada la región. Nada de eso parece que vaya a pasar, pese a las advertencias de Belgrado que cualquier otra fórmula para la región no será aceptada por la parte serbia. Los dirigentes albanokosovares, con su presidente al frente, Ibrahim Rugova, ya han anunciado que la independencia es el único horizonte posible para ellos, en contra de los pronunciamientos más favorables a la autonomía de las Naciones Unidas y de la misma Unión Europea (UE). Tanto en Estados Unidos, como en Europa, son muchos los que piensan que si se formase un Estado albanés en Kosovo asistiríamos a nuevas crisis regionales de impredecibles resultados, desde la incierta y endeble Bosnia y Herzegovina hasta Macedonia, poblada por una potente e influyente minoría albanesa. Tampoco se ha resuelto en estos años el tema de los miles de refugiados serbios que huyeron con las fuerzas serbias tras su retirada pactada de la región. Según fuentes extraoficiales serbias, más de cien mil refugiados de esta etnia malviven hacinados en campos de refugiados sostenidos por el Gobierno de Belgrado, mientras que el resto de la población serbia que quedó en Kosovo soporta la presión y el hostigamiento de los ultranacionalistas albaneses, que queman sus iglesias, les echan de sus casas y, muchas veces, incluso llegan a la violencia física. Numerosas iglesias y monasterios serbios han sido destruidos. La ciudad de Mitrovica, emblema de la división étnica que caracteriza a la vida de Kosovo, sigue separada en dos zonas étnicamente puras sin que se vislumbre a corto plazo una solución. Ya son muchos los dirigentes serbios los que han pedido en voz alta la posible partición del territorio entre serbios y albaneses como única solución a tan irresoluble problema, fórmula de la que no quieren ni oír hablar en las chancillerías occidentales. Así las cosas, y con la tensión en aumento como se vio tras los últimos acontecimientos, cuál puede ser el escenario para esta crisis que enrarece y enfrenta incluso a los Estados de la región. El actual estatuto de protectorado internacional parece una solución a corto plazo que no satisface ni a serbios ni a albaneses y que tan sólo es mantenida por una UE y unos Estados Unidos que no tienen un proyecto claro para la región. La creación de un Estado albanés, opción que mantienen los líderes albanokosovares de todos los colores políticos, chocaría contra la resolución 1.244 y nunca sería aceptada por Belgrado, lo que llevaría a un enfrentamiento directo seguro entre las partes. Y, por último, la partición, quizá la mejor fórmula aunque sea triste en tanto conlleva el fracaso de un proyecto multiétnico para la región, parece al día de hoy la única aceptada por dos etnias que llevan separadas décadas y que no muestran un claro deseo por la reconciliación y el reencuentro. En cualquier caso, el actual sistema de apartheid impuesto a los serbios por los dirigentes de Prístina y avalado por nuestras fuerzas internacionales, que actúan como muro de contención ante la presión radical albanesa, tampoco parece la mejor solución a corto plazo. Quizá la búsqueda de unas fronteras seguras entre las partes y de un nuevo marco político-constitucional que permita la vertebración de Kosovo en dos entidades étnicas al estilo de Bosnia y Herzegovina ¿dividida legalmente en una república serbia y una compleja federación de croatas y musulmanas- parece la opción más realista para un pueblo cansado de esperar en la cola de la historia. El tiempo dirá. Médicos del Mundo desarrolla proyectos humanitarios en Kosovo desde 1999. Actualmente lleva a cabo el proyecto de mejora de la atención sanitaria, la salud pública y fortalecimiento de grupos vulnerables en los distritos de Pristina y Mitrovica, con la financiación de la AECI. Ricardo Angoso, periodista y coordinador general de Diálogo Europeo. |
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