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Cientos de muertes de civiles en Irak pudieron prevenirse.
Recibida de Human Rights Watch el 13-12-2003 a las 02:12

Condena contra las municiones de racimo y los ataques de "decapitación". Cientos de muertes de civiles ocurridas en la invasión de Irak liderada por Estados Unidos pudieron haberse prevenido abandonando dos desacertadas tácticas militares.

El uso de municiones de racimo en áreas pobladas provocó más bajas civiles que cualquier otro aspecto de las principales operaciones militares en marzo y abril. Las tropas estadounidenses y británicas usaron al menos 13.000 municiones de racimo, con cerca de dos millones de submuniciones en su interior, que mataron o hirieron a más de un millar de civiles.

Mientras tanto, los 50 ataques contra los máximos lí­deres iraquí­es no lograron acabar con sus objetivos previstos y mataron, en cambio, a docenas de civiles, reveló el informe de Human Rights Watch. La estrategia de "decapitación" de Estados Unidos se basó en la intercepción de conversaciones telefónicas ví­a satélite de los lí­deres iraquí­es, corroboradas con información de inteligencia que resultó ser inadecuada. Como resultado, las fuerzas armadas de Estados Unidos sólo pudieron localizar objetivos dentro de barrios residenciales con un radio de 100 metros, una precisión claramente insuficiente dentro de zonas civiles.

"Las fuerzas de la Coalición trataron de evitar en general matar a iraquí­es que no estuvieran participando en los combates", dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Pero se podrí­a haber prevenido la muerte de cientos de civiles".

El derecho internacional humanitario, o el derecho de la guerra, no prohí­be todas las bajas civiles en tiempo de guerra. Pero las fuerzas armadas tienen la obligación de adoptar todas las precauciones posibles para evitar la pérdida de vidas civiles, y abstenerse de ataques de carácter indiscriminado o de los que se esperen daños contra la población civil que superen la ventaja militar obtenida. El término "baja" se refiere tanto a los muertos como a los heridos.

En el informe de 147 páginas, "Off Target: The Conduct of the War and Civilian Casualties in Iraq" (Lejos del objetivo: la dirección de la guerra y las bajas civiles en Irak), también se examinan las violaciones del derecho internacional humanitario por parte de las tropas iraquí­es, lo que incluye el uso de escudos humanos, el abuso de los emblemas de la Cruz Roja y la Medialuna Roja, el empleo de minas antipersonal y la ubicación de objetos militares en mezquitas y hospitales. La práctica de las fuerzas armadas iraquí­es de llevar ropa civil también confundió la distinción entre combatientes y civiles.

En el informe de Human Rights Watch también se critican los ataques aéreos de Estados Unidos contra instalaciones eléctricas y de los medios de comunicación. Las fuerzas estadounidenses y británicas no se apoderaron de los grandes alijos de armas y municiones abandonados por las tropas iraquí­es, y el fácil acceso a estos explosivos ha provocado docenas de bajas civiles.

Para mantener su neutralidad en la evaluación del cumplimiento del derecho de la guerra en el conflicto iraquí­, Human Rights Watch no adoptó una posición sobre si la guerra era o no legí­tima.

Human Rights Watch envió a un equipo de investigadores a Irak entre el 29 de abril y el 1 de junio para investigar las bajas entre la población civil y los daños contra la infraestructura civil. El equipo se concentró en las principales zonas de combate en los valles del Tigris y del Eufrates. Los miembros del equipo visitaron 10 ciudades y realizaron más de 200 entrevistas con ví­ctimas y sus familiares, médicos iraquí­es, personal militar estadounidense y británico, entre otros.

Los investigadores inspeccionaron docenas de lugares donde habí­an caí­do bombas, así­ como campos y barrios sembrados de submuniciones de racimo sin explotar. Evaluaron las pruebas de balí­stica y los registros hospitalarios. Los investigadores también obtuvieron datos del Departamento de Defensa que les ayudaron a localizar los lugares en los que habí­an impactado las municiones de racimo.

Human Rights Watch calcula que las municiones de racimo mataron o hirieron a más de un millar de civiles, mientras que las operaciones de "decapitación" se cobraron docenas de vidas civiles. La cifra total de civiles muertos en la guerra es muy superior, ya que habrí­a que incluir a los que pudieron morir como consecuencia del daño colateral de los disparos de pequeñas armas y otros factores. Human Rights Watch no intentó determinar un número preciso de muertes de civiles en la guerra.

"Cada muerte de un civil en tiempo de guerra es una terrible tragedia", dijo Roth. "Pero concentrarse en el número de muertes nos desví­a de la cuestión. La cuestión es que las fuerzas armadas de Estados Unidos no tení­an que haber utilizado estos métodos de guerra".

Sólo el 31 de marzo, los ataques de Estados Unidos con municiones de racimo en Hilla mataron al menos 33 civiles e hirieron a 109. El director de un hospital de esta ciudad del sur del paí­s dijo a Human Rights Watch que las municiones de racimo provocaron el 90 por ciento de las heridas de los civiles atendidos por este hospital durante la guerra. Human Rights Watch obtuvo registros hospitalarios de Hilla, Najaf y Nasiriya que indican la existencia de 2.279 bajas civiles en marzo y abril, entre ellas 678 muertos y 1.601 heridos.

El 7 de abril, un ataque de "decapitación" dirigido presuntamente contra Sadam Hussein, utilizando la intercepción de un teléfono ví­a satélite, mató a 18 civiles y destruyó tres casas en el barrio de Mansur de Bagdad. Los residentes dijeron que no habí­a pruebas de que Sadam Hussein ni ninguno de los miembros del gobierno iraquí­ hubiera estado allí­.

En su investigación de anteriores conflictos armados en los que ha participado Estados Unidos, entre ellos la campaña de bombardeos de la OTAN en Yugoslavia (http://www.hrw.org/europe/fry.php) y la guerra de Afganistán (http://www.hrw.org/asia/afghanistan.php), Human Rights Watch descubrió que la Fuerza Aérea de Estados Unidos estaba lanzando progresivamente menos bombas de racimo en áreas pobladas. Aunque la Fuerza Aérea mantuvo esta tendencia en Irak, el Ejército de Estados Unidos lanzó decenas de miles de submuniciones de racimo en áreas pobladas.

El Comando Central de Estados Unidos informó de que sus fuerzas habí­an utilizado un total de 10.782 municiones de racimo y que las tropas terrestres habí­an lanzado la mayorí­a de ellas. Las tropas británicas utilizaron otra 70 lanzadas desde el aire y 2.100 desde tierra. Los fragmentos de submunición que no explotan inmediatamente pueden matar o lesionar a civiles mucho después de que haya finalizado el conflicto. Las municiones de racimo de Estados Unidos y Reino Unido contení­an en conjunto cerca de dos millones de submuniciones.

"La manera en que se usaron las municiones de racimo en Irak representa un gran paso atrás para las fuerzas armadas de Estados Unidos", dijo Roth. "Las tropas terrestres de Estados Unidos tienen que aprenderse la lección que la fuerza aérea parece haber asumido: las municiones de racimo no pueden usarse en áreas pobladas sin causar enormes pérdidas de vidas civiles".

El informe de Human Rights Watch contiene numerosos mapas, imágenes de satélite y fotografí­as.

http://www.hrw.org/reports/2003/usa1203/
http://www.hrw.org/reports/2003/usa1203/12.htm




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