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La Presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear comparece mañana en el Congreso Recibida de Greenpeace el 24-11-2003 a las 09:11
El CSN debe suspender el permiso de explotación de Garoña tras descubrir nuevas grietas en la vasija del reactor. El CSN desconoce el estado de la mayoría de los tubos agrietados de la vasija porque no ha querido someterla a una inspección exhaustiva. Greenpeace ha solicitado a los Grupos Parlamentarios del Congreso de los Diputados que insten a la Presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Mª Teresa Estevan Bolea, que comparece mañana en la Comisión de Economía, a ordenar la suspensión cautelar del Permiso de Explotación Provisional de la central nuclear de Garoña (Burgos), tras el descubrimiento inesperado por parte del CSN de nuevas grietas en los tubos de la vasija del reactor. El CSN ha reconocido a Greenpeace, en un informe de fecha 21 de mayo de 2003, que en las últimas inspecciones realizadas en la central nuclear de Garoña se han detectado "nuevos defectos [grietas] localizados en zonas diferentes a las consideradas usuales" en los tubos (llamados "penetraciones") de la vasija del reactor, cuya integridad estructural es de fundamental importancia para la seguridad. El descubrimiento de estas nuevas grietas en lugares insospechados es, cuando menos, un factor desfavorable para la seguridad nuclear de Garoña, que no se conocía en el momento en que se le concedió su actual Permiso de Explotación Provisional. La Orden del Ministerio de Industria y Energía de 5 de julio de 1999 (BOE 175, de 23 de julio de 1999) por la que se renueva el permiso de explotación de Garoña, dice, en el apartado 3 de su Disposición cuarta: "Podrá dejarse sin efecto este permiso en cualquier momento si se comprobase la existencia de factores desfavorables desde el punto de vista de seguridad nuclear y de protección radiológica que no se conozcan en el momento presente". Por este motivo, el CSN y la Dirección General de la Energía del Ministerio de Economía deberían actuar de forma responsable y al menos suspender cautelarmente el actual Permiso de Explotación de Garoña, tal y como se prevé en la mencionada Orden Ministerial de 1999, y obligar a la central nuclear a someterse a una inspección exhaustiva y rigurosa de estos elementos de la vasija del reactor. El CSN reconoce, en el informe citado, que hay cerca de 40 de estos tubos con grietas que no se han vuelto a revisar desde principios de los años 90, por lo que es evidente que ignora su estado de agrietamiento. Por ello, el CSN no puede tener un patrón que determine el ritmo de evolución de las grietas y por tanto no puede estimar ni calcular el momento en el que estas penetraciones afectadas puedan fallar. Es obvio, pues, que el CSN no tiene un control real de este problema de corrosión. "Es inaceptable que no se inspeccione el 100% de las penetraciones de la vasija en cada una de las paradas de recarga. No se puede consentir que Garoña intente reducir costes a expensas de la seguridad de los ciudadanos y tampoco que el CSN se tape los ojos ante esta actitud irresponsable", ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace. Las penetraciones son unos tubos de acero que atraviesan la vasija del reactor por su parte inferior. A través de estos tubos se introducen al interior de la vasija las barras de control (cuya importantísima función es la de parar la reacción nuclear que tiene lugar en el núcleo de uranio que alberga la vasija). Es fundamental para la seguridad que el estado de las penetraciones sea perfecto, ya que las barras de control deben pasar a través de ellas con precisión milimétrica para poder ejercer correctamente su función y lograr la parada del reactor. Estos tubos sufren un problema de agrietamiento múltiple por corrosión intergranular, un fenómeno imparable que ha provocado ya la aparición de grietas en 66 de las 97 penetraciones (un 70% del total) de la vasija de Garoña. Este problema de agrietamiento, además de favorecer la pérdida de agua de refrigeración del reactor al exterior de la vasija, provoca la pérdida de integridad estructural de esos tubos, lo que puede de hecho impedir que se inserten correctamente las barras de control. Greenpeace considera que los hechos demuestran que la seguridad de Garoña está seriamente degradada, por lo que su funcionamiento entraña un riesgo inaceptable para la seguridad pública y el medio ambiente. "Al igual que se decidió el año pasado con la central nuclear de Zorita por motivos de seguridad, es necesario que el CSN programe de forma urgente el cierre definitivo de Garoña para una fecha inmediata" -añadió Bravo. |
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