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Ni el gasto social crecerá el 7% en el 2004 ni ese porcentaje serviría para alcanzar la media europea. Recibida de UGT-Confederal el 25-09-2003 a las 03:09
El Gobierno ha iniciado su campaña promocional de los Presupuestos Generales del Estado manipulando las cifras y ocultando la realidad. No es cierto que el gasto social aumente el 7% en los Presupuestos Generales del Estado para 2004, y ese porcentaje tampoco resolvería el grave déficit social que tiene España en comparación con Europa (para alcanzar la media europea el Estado se necesitaría un incremento de 57.600 millones de euros, unos 9,5 billones de pesetas). El Gobierno ha abierto la campaña promocional de las cuentas del Estado para el próximo año y, una vez más, ha puesto en marcha la máquinaria distorsión para ofrecer cifras claramente manipuladas y ocultar la realidad: habla alegremente de incrementos del gasto social, comparando las previsiones de gasto para el próximo año con las cifras presupuestadas inicialmente para 2003, sin tener en cuenta el aumento que se ha producido en este ejercicio en algunas partidas, como el capítulo de pensiones (por el descontrol de la inflación), la protección por desempleo (por la evolución del paro y la alta rotación del mercado de trabajo), y por incapacidad temporal (no ha contado con el crecimiento de la afiliación). Todas ellas han sido presupuestadas consciente e insistentemente, año tras año, por debajo de la realidad. Para UGT, la propaganda del Gobierno sobre los PGE 2004 no logran enmascarar que con el Gobierno del PP se ha producido un deterioro en el terreno social y que España ha avanzado hacia la desconvergencia con Europa hasta ocupar uno de los puestos con peor protección social. El Ministro de Hacienda, Sr. Montoro, anunció ayer que el gasto social crecerá en los Presupuestos Generales del Estado para 2004 un 7%, un aumento, según él, "claramente superior al del crecimiento de la economía". Con tales afirmaciones el Gobierno inicia un año más la campaña propagandística que precede a la presentación de los Presupuestos. Una vez más, sin embargo, no es oro todo lo que reluce. En primer lugar, el mencionado crecimiento del 7% no es claramente superior al crecimiento de la economía, sino sólo poco más de un exiguo punto más elevado: el crecimiento nominal del PIB (que es el que determina la evolución de los ingresos, y con el que se compara la magnitud del incremento de los gastos) será de un 5,8%, tal y como prevé la Actualización del Programa de Estabilidad 2002-2006. Y si sucede, como es probable, al igual que en años anteriores (1999, 2000, 2001, 2002, 2003) y el deflactor supera las previsiones, el susodicho 7% podría ser sólo alguna décima superior al crecimiento de la economía. Nada, pues, para lanzar campanas al vuelo. Pero, en segundo lugar, todo esto no es más que pura apariencia presupuestaria. En efecto, el 7% no es un incremento respecto al gasto social realmente previsto en 2003 sino comparado con los Presupuestos iniciales del año 2003, que habitualmente reflejan cifras muy inferiores al gasto real en varios de los componentes del gasto social. Así, desde hace muchos años ya, la técnica (o la destreza) presupuestaria del Gobierno viene infravalorando el gasto presupuestado para hacer posible, en la comparación entre el presupuesto de un año y el precedente, una propaganda engañosa acerca del carácter expansivo del gasto social. Y es que el presupuesto de 2004 se compara con el inicial de 2003 que tendrá fuertes desviaciones como consecuencia, cuando menos, de tres factores. Por un lado, porque al gasto en pensiones en 2003 habrá que añadirle, con toda probabilidad, las desviaciones en la previsión de inflación. Por otra parte, por las fuertes desviaciones en el gasto en la protección por desempleo fundadas en la tradicional práctica de esa entidad gestora de presupuestar unos gastos iniciales inferiores a los previsibles según la evolución del paro y la alta rotación en el mercado de trabajo. Y tercero, por las fuertes desviaciones, otro año más, en el gasto en Incapacidad Temporal en 2003 que también, de forma insistente e incomprensible, se ha presupuestado por debajo de la realidad y sin tener en cuenta el crecimiento de la afiliación del que las autoridades no se olvidan, en cambio, a la hora de anunciar cada mes un nuevo récord. En suma, para saber de verdad cuánto crecerá el gasto social en 2004 no se puede tomar, como pretende el Ministro, la comparación entre presupuestos que son una pura teoría: el incremento del 7%, medido de esa forma, quedará finalmente en un aumento respecto al gasto social realizado en 2003 varios puntos inferior a esa cifra. Lo que garantiza para un nuevo ejercicio que el Gobierno recolecte "a priori" los frutos de la propaganda de un gasto social que, "a posteriori", se convierte verdaderamente en una caída de la protección social en proporción del PIB, y un nuevo alejamiento social de Europa. Los presupuestos de 2002 también presentaron, en sus partidas sociales, como uno de los más expansivos ya que crecían por encima de la previsión de crecimiento del PIB, pero según el avance de liquidación del Ministerio de Trabajo, el gasto social, en porcentaje del PIB, se redujo en 2002 una décima en relación al de 2001(1). Todo ello se evitaría, si el crecimiento del gasto Social que publicita el Gobierno se hiciera comparando lo que se presupuesta para el 2004 con la estimación (a estas fechas bastante fiable) de gasto efectivamente realizado en 2003. Pero claro, a eso no está dispuesto el Ejecutivo porque tal comparación arruinaría la campaña propagandística. En tercer lugar, da la impresión de que el anunciado crecimiento del gasto social pretende contrapesar las críticas que, desde distintos sectores, hemos venido realizando acerca de la desconvergencia social que está produciendo la política del Partido Popular. Lo que vendría, en consecuencia, a confirmar que esas críticas son acertadas: con el Gobierno del PP hemos ido en el terreno social imparablemente hacia abajo, a la desconvergencia, a los últimos lugares de Europa, al rincón de la UE donde se encuentran los países con peores niveles de protección social. El crecimiento del 7% anunciado por el Ministro, Sr. Montoro, aún en el caso de que fuera real (que no lo es), no cambia, a pesar del bombo y platillo, la situación: seguiríamos estando en los últimos puestos de Europa. Con ese supuesto 7% de incremento, el avance del gasto social en porcentaje del PIB no superaría las dos o tres décimas (incluso menos si, como es previsible, crece más el PIB nominal de lo estimado en el Programa de Estabilidad) lo que mantendría prácticamente inalterado el actual diferencial con la media europea, que es nada menos que de 7,2 puntos. Ese irrisorio "esfuerzo" no permitiría atender ninguna de las graves carencias que en el terreno social (sanidad, pensiones, familia, etc.) mantiene el país. Y el avance en la corrección de los grandes déficits respecto a la UE en las principales funciones de protección social sería irrelevante. En total, el incremento de gasto necesario para alcanzar la media europea ascendería en euros de 2004 a 57.600 millones (unos 9,5 billones de pesetas). Y aún nos quedaríamos a distancia de Dinamarca, Alemania, Francia, Holanda, Austria y Suecia, que son dentro de nuestro entorno los países con mayor desarrollo en la protección social. En suma, no parece en modo alguno que el Gobierno pueda presentar como un gran esfuerzo social un incremento que, además de no ser real, es irrisorio en relación con las carencias de protección social que padece cotidianamente la sociedad española. Máxime cuando con toda probabilidad el incremento real de gasto social quedará finalmente por debajo del crecimiento nominal del PIB en 2004, aumentando un año más la distancia que nos separa de la Unión Europea. En todo caso, es muy difícil realizar un debate social público y claro de estas cuestiones con un Gobierno que, primero, niega los datos aunque estos sean objetivos y evidentes, trata, después, de manipular las cifras y ocultar la realidad con argumentos falaces ("la política más social es la creación de empleo") y con propaganda. Y sobre todo, es imposible el debate con un Gobierno que primero determina y ejecuta una política y luego, cuando se ven sus consecuencias, se niega a defenderla. |
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