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UGT defiende ofrecer viviendas protegidas, en lugar de ayudas. Recibida de UGT-Confederal el 19-05-2003 a las 05:05
La política del Gobierno del PP ha provocado precios escandalosos, nidos especulativos La política de vivienda del Gobierno del Partido Popular en los últimos años ha provocado una situación caracterizada por precios escandalosos, que minimizan los efectos positivos de los bajos tipos de interés para acceder a la vivienda; la escasez de viviendas de protección oficial (el Gobierno ha relegado estas promociones a un segundo plano) y la conversión del sector en un nido de inversores especulativos. UGT, ante las próximas elecciones autonómicas y municipales del 25 de mayo, ha realizado un informe que plantea las demandas sociales y las propuestas sindicales sobre distintos temas, entre los que destaca la vivienda porque constituye, en la actualidad, una de las principales preocupaciones de la gran mayoría de los españoles, cuestión que se agrava para las familias con rentas más bajas, para las monoparentales y también para los jóvenes. El sindicato considera que es necesaria una intervención pública activa y directa que rebaje los precios, a través de una política de promoción de viviendas protegidas, que sustituya las ventajas fiscales y subvenciones, tanto en alquiler como en propiedad, garantizando la reserva de suelo y ajustando la protección a los niveles de renta y situación familiar. UGT, que considera importante impulsar la concertación social como uno de los objetivos prioritarios del Plan Estatal de Viviendas, exige que se recuperen los niveles de vivienda protegida de los años 80, que en la etapa del PP han caído hasta mínimos históricos, lo que constituye uno de los factores más importantes del encarecimiento de la vivienda. Estos niveles en la actualidad han descendido hasta el 11%. VIVIENDA 1. Introducción. El despropósito social de la política de vivienda En efecto, las subidas de los precios en estos últimos años han sido escalofriantes, a pesar del récord batido en cuanto a oferta de vivienda. En concreto, en el último quinquenio el precio de la vivienda ha acumulado una espectacular subida de casi el 80%; habiéndose registrado un nuevo récord el pasado año en el precio de la vivienda libre que creció casi un 17%, la mayor subida en los últimos 13 años. El esfuerzo económico que supone la compra de vivienda para el conjunto de las familias supera ampliamente la tercera parte de los ingresos familiares, que es la proporción máxima deseable que posibilita la dedicación de ingresos suficientes para atender otras necesidades familiares, a la vez que mantener la propensión al consumo y ahorro. Así, según últimos datos referentes al tercer trimestre del pasado año, las familias destinan hasta el 51% de su renta media a la adquisición de una vivienda de precio medio, nivel de esfuerzo que se eleva al 65% cuando se trata de colectivos con menores niveles de renta como es el caso de los jóvenes; esfuerzos ambos desproporcionados que explican los aumentos registrados en el nivel de endeudamiento de las familias en nuestro país, y que suponen un empobrecimiento general de los hogares, como ha reconocido el Banco de España. En definitiva, el fenómeno alcista de precios y la proporción del salario a dedicar para la adquisición de una vivienda conducen a una segmentación de la población, distinguiéndose aquellos colectivos que pueden comprar una vivienda, a pesar de los elevados precios, por su nivel de rentas, situación laboral y familiar, de aquellos otros para los que es imposible afrontar dicha compra por su inaccesibilidad a los precios, que son la gran parte de la población que accede a su primera vivienda, en especial las familias con bajos ingresos, en situación de precariedad laboral, familias monoparentales, jóvenes, e inmigrantes. En consecuencia, la aceleración continuada de los precios de la vivienda acaba produciendo un efecto expulsión de las capas sociales más desfavorecidas, pero también una enorme caída de los niveles de renta y de vida en aquellas capas medias de la población que se encuentran en una situación económica más desahogada. La vivienda, por tanto, se ha convertido en España en un negocio meramente especulativo alentado por los bajos tipos de interés de los créditos hipotecarios, y la baja rentabilidad de otras fórmulas de inversión; a la vez que en un endiablado mecanismo de exclusión de uno de los bienes más esenciales para los trabajadores, como es el alojamiento. De hecho, la subida de precios no es sino un mecanismo de transferencia de rentas desde los ciudadanos hacia las empresas y demás operadores del sector (constructoras, promotoras, inmobiliarias y grandes propietarios de suelo urbanizable). Texto completo en: |
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