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Más de 4 millones se manifiestan contra la guerra en todo el estado.
Recibida de CGT el 16-02-2003 a las 12:02

La amenaza de una guerra en Irak y el apoyo del Gobierno español al posible ataque de EEUU ha hecho levantarse a más de 1.300.000personas en Barcelona, a 1 millón en Madrid y a cientos de miles más en el resto del estado.

Las manifestaciones de nuestro paí­s han sido de las más multitudinarias de toda Europa, junto con las de Berlí­n y Londres. La marcha contra la guerra en la capital sólo ha sido equiparable a las celebradas por el golpe del 23-F.

Millones de personas se lanzaron ayer a las calles de ciudades de todo el mundo en la primera jornada global de protesta contra la posibilidad de una guerra en Irak. Los lemas fueron coreados en decenas de idiomas y bajo todos los climas, desde el frí­o polar de Nueva York hasta los calores del verano austral. Londres y Berlí­n vivieron manifestaciones comparables a las que acompañaron a acontecimientos históricos como la caí­da del muro de Berlí­n. Polí­ticos, actores, intelectuales, sindicalistas, representantes de la sociedad civil o de las diferentes creencias quisieron expresar su oposición a la guerra. Tras la movilización y el revés a sus planes en la ONU, Estados Unidos se encuentra en una encrucijada.

Una marea humana sin precedentes clamó ayer en todas las ciudades españolas por la paz y exigió al Gobierno que desista de su apuesta por solventar la crisis de Irak con una intervención armada. La avalancha de manifestantes desbordó todas las previsiones y superó a las mayores manifestaciones que han llenado las calles en momentos tan señalados como el 23-F en Madrid, la reclamación del Estatuto de Autonomí­a de Cataluña o las protestas contra el Plan Hidrológico Nacional en Zaragoza. En Madrid, según la se manifestaron unas 991.000 personas. Y en Barcelona fueron 1,3 millones. El total en toda España superó los 4 millones.

Nunca se habí­a visto nada parecido en tantas ciudades españolas. La manifestación contra la guerra en Irak desbordó todas las previsiones anunciadas por los organizadores en la mayorí­a de las localidades.

La Delegación del Gobierno en Madrid reconoció que el número de manifestantes habí­a llegado a 660.000 que llenaron 220.000 metros cuadrados, con un cálculo de tres personas por metro cuadrado. Los organizadores, sin embargo, indicaron que el número alcanzó los dos millones de personas.

En Barcelona asistieron 1.300.000 según informaron representantes de la CGT. En cualquier caso, ha sido la mayor manifestación de Cataluña. La protesta ciudadana superó a la que reclamó un mundo más justo y contra la globalización capitalista el pasado año. La cabecera de la manifestación no logró avanzar ni un cuarto de su recorrido.
En Zaragoza acudieron 300.000 personas, cifra que sólo han igualado las protestas contra el Plan Hidrológico Nacional. En Sevilla la asistencia ascendió a 250.000 personas y en Valladolid en la primera de las 3 manifestaciones convocadas se supoeró los 50.000, según fuentes de la CGT. En Granada fueron 150.000, y en Córdoba 75.000, según datos coincidentes de los convocantes y la policí­a.

Numerosas ciudades batieron sus propios récords de protestas masivas. Entre las tres capitales del Paí­s Vasco salieron a la calle 200.000 personas, y eso a pesar de que no asistieron los socialistas, que se manifestaron en Gernika.

En Valencia, la marcha comenzó antes de la hora prevista por la avalancha de gente, y una hora después del inicio aún seguí­an acudiendo ciudadanos. En Castellón, los organizadores se vieron obligados a cambiar el recorrido por la afluencia masiva de ciudadanos. En Santander asistieron 30.000 ciudadanos, según la policí­a; en Oviedo, 50.000 según la policí­a y 200.000 según los asistentes; en Ávila, 5.000 personas; 75.000 en Córdoba, y 20.000 en Jaén. En todos los municipios, los manifestantes, reporteros gráficos y hasta la propia policí­a en algunos casos repetí­an la misma frase: "Aquí­ nunca se habí­a visto nada parecido".

Desde el Gobierno, con su visión particualar, la lectura que se hací­a de las manifestaciones era muy distinta. El vicepresidente Mariano Rajoy señaló: "[Los manifestantes] expresan una convicción que yo comparto y ejercen un derecho constitucional básico". Y el secretario general del PP, Javier Arenas, indicó: "Coincidimos con el no a la guerra de la sociedad española y trabajamos minuto a minuto por la paz".

El mundo fue un clamor contra la guerra en Irak. Convertido en la aldea que un dí­a soñó Marshall McLuhan, el planeta Tierra vivió ayer la primera manifestación de la era global: desde Aotearoa, en Nueva Zelanda, a la estación de McMurdo, en la Antártida; en las megápolis como Nueva York, el DF mexicano o Sí£o Paulo; en las capitales de la vieja Europa, Roma, Londres, Parí­s y Berlí­n. En más de 600 puntos del mundo más de seis millones de personas invadieron las calles, según estima la agencia Reuters. Los cálculos policiales cifran en medio millón los manifestantes en Berlí­n, 750.000 en Londres, 650.000 en Roma, 150.000 en Parí­s y cientos de miles en Estados Unidos.

Unos iban casi en taparrabos para soportar el calor en el hemisferio sur. Otros abrigados y tapados hasta las orejas para combatir el frí­o. Todos marcharon bajo el lema: "¡No a la guerra en Irak!". Muchos llevaban pancartas que proclamaban: "¡No a la sangre por petróleo!".

Habrí­a que remontarse a finales de la década de los sesenta, cuando las manifestaciones contra la guerra de Vietnam, para encontrar algo similar. No obstante, las diferencias son evidentes. Los manifestantes del 68 recorrí­an las calles de Berlí­n, entonces dividido por el muro, al grito de "¡Ho-Ho-Ho-Chi-Minh!". Ayer, salvo en algunas manifestaciones aisladas, como el puñado de los 500 nostálgicos del comunismo en Moscú y las organizadas por el régimen de Irak, nadie se manifestaba en favor del déspota de Bagdad.

El precedente más inmediato a las manifestaciones de ayer se remonta en Europa a la década de los ochenta, cuando centenares de miles salieron a las calles para protestar contra el estacionamiento de los euromisiles.

La diferencia respecto a la manifestación de ayer reside en el contexto geopolí­tico. Las manifestaciones pacifistas de los ochenta se realizaron en una Europa todaví­a dividida por el muro y las alambradas según las lí­neas trazadas en Yalta al final de la II Guerra Mundial.

Era un mundo bipolar con una hegemoní­a dividida entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Las manifestaciones de ayer responden a un intento de oponer resistencia a la hegemoní­a de EE UU, a la sospecha de llevar adelante una guerra para asegurarse el abastecimiento con el petróleo de Oriente Próximo, contra la introducción de la doctrina de la guerra preventiva y la destrucción de los cimientos del Derecho Internacional vigente hasta ahora. Los seguidores de la Administración de Bush se legitiman con el argumento de prevenir el terrorismo.




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