En los países autoritarios, donde los regímenes controlan los medios de comunicación tradicionales, Internet ofrece un espacio único de discusión y de intercambio de información y funciona como motor de protesta y movilización.
Los nuevos medios de comunicación y sobre todo las redes sociales, han puesto a disposición de la población herramientas de colaboración que permiten cuestionar el orden social. Facebook se ha convertido en el lugar de encuentro de los militantes que no pueden salir a la calle. Un simple vídeo en YouTube –de Neda en Irán o de la marcha de color azafrán de los monjes birmanos– puede bastar para mostrar al mundo entero los abusos de los gobiernos. Una simple llave USB puede permitir la difusión de información prohibida, como sucede en Cuba, donde éstas se han convertido en las samidzats locales.
Los principales países que violan la libertad de expresión en la Web según Reporteros sin Fronteras son: Arabia Saudí, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Irán, Uzbekistán, Siria, Túnez, Turkmenistán, Vietnam.
Entre los “países bajo vigilancia” se encuentran algunas democracias. Australia, por la próxima implantación de un sistema avanzado de filtrado de la Web, y Corea del Sur, donde leyes muy estrictas controlan a los internautas, cuestionando su anonimato e incitando a la autocensura. Turquía y Rusia también están en la lista de “países bajo vigilancia”.