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Intermón Oxfam destapa el caos económico de los "Pueblos olvidados" de Palestina
Recibida de Intermón Oxfam el 09-09-2002 a las 04:09

El paro se dispara, los ingresos se han reducido a la mitad y el precio del agua se ha incrementado en un 80%.

Una escalada sin precedentes de los í­ndices de paro, el deterioro de los niveles de nutrición de la población, alarmantes subidas del precio del agua, y cosechas de productos mediterráneos arruinadas o malvendidas. Esta es la situación al borde del colapso que se vive en los pequeños pueblos de Cisjordania, fruto de los cierres de frontera, los toques de queda y los 140 puestos de control establecidos por Israel desde el inicio de la segunda intifada en septiembre de 2000, según una investigación divulgada hoy por OXFAM INTERNACIONAL -INTERMÓN OXFAM en España-.

El estudio Pueblos Olvidados analiza la situación que se vive en los pueblos y pequeñas ciudades de Cisjordania, donde la situación económica es mucho peor que en las grandes ciudades como Ramallah, Nablus, Belén o Jenin. Aproximadamente el 60% de la población de Cisjordania vive en pueblos y pequeñas ciudades que totalizan 600 núcleos de población, que albergan a 945.000 personas. La polí­tica de cierres israelí­ ha afectado especialmente a esta población.

EL PARO
La economí­a doméstica de las pequeñas poblaciones es totalmente dependiente de Israel y las grandes poblaciones de Cisjordania. Muchos habitantes que trabajaban en las grandes ciudades ya no pueden acudir a sus antiguos centros de trabajo y han perdido su empleo. En algunos casos, si bien teóricamente es posible llegar a los centros de trabajo, los trabajadores prefieren no salir de su pueblo por temor a ser arrestados en los puestos de control.

Quienes se han quedado sin empleo eran mayoritariamente familias de clase media y clase media-baja: en torno al 80% de quienes trabajaban en Israel han perdido su empleo. Estos \"nuevos pobres\" son los más afectados por los cierres y su situación actual es en algunos casos peor que la de las familias en pobreza crónica, ya que aquéllos no tienen acceso a las redes de seguridad social. Según el Banco Mundial, la media de ingresos familiares se ha reducido a la mitad y la media del consumo ha caí­do en una tercera parte desde el inicio de los cierres.

Según una encuesta realizada en julio por OXFAM INTERNACIONAL en 960 viviendas rurales, el 20% de las familias habí­a vendido bienes propios en las dos semanas anteriores para poder comprar comida, una proporción mucho más alta que en las ciudades. Los principales bienes de los que se desprenden las familias para poder comer son, fundamentalmente, joyas y ganado, y en último término, tierra.

LOS PRECIOS
Con la caí­da del empleo urbano, las áreas rurales de Cisjordania ahora dependen mucho más de la agricultura. Sin embargo, también los cierres y los controles golpean duramente la productividad agrí­cola, mediante un doble efecto: el encarecimiento de los precios de los bienes de producción y el abaratamiento de la producción agrí­cola.

El precio de los bienes de producción (alimento para ganado, agua para el riego, productos fertilizantes o pesticidas) se ha incrementado entre un 10 y un 20% como consecuencia de que los vehí­culos ahora deben utilizar ví­as alternativas para evitar las principales carreteras. Paralelamente, los agricultores ya no pueden vender su producción a los grandes mercados de Ramallah, Jerusalén o Tel Aviv. De este modo, la producción se queda en los pueblos pequeños, donde es vendida en los mercados locales a precios muy baratos debido al exceso de oferta. Por ejemplo, en el mercado de la localidad de Deir Ibzi\\’a, al oeste de Ramallah, el kilo de higos, que el año pasado por estas fechas estaba a 2,10 euros el kilo, se vende actualmente a 0,30 euros. Situación parecida se vive en Beit Surik con las ciruelas. El exceso de oferta está arruinando a los productores. Sin embargo, los peores efectos pueden recaer sobre el mayor producto de Cisjordania: las olivas.

LAS OLIVAS
Cisjordania es una de las regiones del mundo con mayor producción de aceitunas. Con una superficie inferior a la provincia de Barcelona, posee 95.000 hectáreas de olivar. El 25% del sector agrí­cola palestino se dedica a la producción de aceitunas, y casi dos tercios de la población se beneficia de ingresos procedentes de la oliva y el aceite. La aceituna se recoge en otoño, y se prevé que este año la producción sea abundante.

Sin embargo, la producción de olivas y aceite corre grave riesgo de arruinarse o malvenderse como consecuencia de la imposibilidad de acceder temporalmente a los olivares, a las prensas y a los mercados. El acceso a los árboles a menudo es imposible debido a los cierres y a los puestos de control. Del mismo modo, los lugares donde se prensa la aceituna a menudo están lejanos a los campos porque los propietarios suelen compartirlos en régimen de cooperativa, y el acceso no es posible. Para que el aceite no pierda calidad, la aceituna debe ser recogida y prensada a poder ser el mismo dí­a, y cualquier retraso puede aumentar la acidez y perjudicar la calidad.

Los productores de aceitunas palestinos suelen exportar aceite a Israel, Jordania y los estados del Golfo Pérsico; sin embargo, estas ventas corren grave riesgo de no producirse este año debido a la dificultad de movimientos. Por otra parte, los soldados israelí­es han arrancado 7.000 olivos desde el inicio de la segunda intifada.

EL AGUA
El agua es otro de los bienes que se ha resentido con fuerza. En torno al 63% de las viviendas rurales cisjordanas no tienen acceso a una red de canalización de agua potable. Estas familias suelen recoger agua de lluvia en cisternas y, cuando se agota, en verano, compran agua que se distribuye en contenedores. Este verano, los contenedores llegan con una asiduidad mucho menor, y, cuando llegan, el agua resulta ser mucho más cara debido a los costes de transporte y al incremento del peligro. El agua de contenedores se ha incrementado en una media de un 82% en el último año, y en algunas localidades el metro cúbico cuesta más de 10 euros. En Ibziq, cerca de Jenin, el incremento ha sido del 300%. Muchas familias se ven obligadas a consumir agua de otras fuentes de mala calidad. OXFAM ha comprobado que en un 40% de las familias, existe un incremento de los casos de diarrea. Las localidades que sí­ tienen canalización de agua sufren cortes severos y prolongados, y ninguna red de agua funciona a plena capacidad.

OXFAM trabaja en los territorios palestinos desde finales de los años cuarenta. El programa de OXFAM INTERNACIONAL en Cisjordania se concentra en reducción de la pobreza, desarrollo de la sociedad civil, igualdad de género, y la mejora de los servicios básicos para las poblaciones más vulnerables y los campos de refugiados.




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