El protocolo pretende ir más allá de ser una escueta declaración de intenciones. Es uno de los principales instrumentos que ha desarrollado Patim para fomentar la igualdad de género desde la educación, de ahí que se considere uno de los pilares básicos en la intervención. “Es necesario generar espacios desde los cuales los hombres puedan trabajar su crecimiento personal”, afirma Francisco López y Segarra, presidente la entidad. De forma paralela a esta labor de prevención, Patim ha intervenido de forma directa con un total de 28 hombres durante el año 2008. “Valdrá la pena cualquier tratamiento en la medida en que un paciente no vuelva a agredir a una mujer”, sentencia López y Segarra.
La violencia de género es un fenómeno cíclico y complejo en el que intervienen muchos factores y que va más allá de los casos que tienen un eco a través de los medios de comunicación. Se trata de una problemática multidimensional en la que es necesario trabajar con todos los actores implicados en ella.