Un tratamiento impropio de los tiempos en que nos encontramos y que no puede continuar. Se pretende que los animales desaparezcan de las calles sin importar qué será de ellos pero a los ciudadanos les importa mucho estar pagando miles de euros para ver como a los primeros días los matan. Diciembre de 2008 es la fecha que se había fijado la alcaldesa para encontrar une espacio donde albergar a los animales pero diciembre de 2009 se acerca y la vida sigue igual que hace 20 años. No les importa fijar fechas, tampoco importa no fijarlas, no importa engañar al ciudadano cuando se carece de escrúpulos y sensibilidad.