No obstante el problema sigue abierto y las posiciones siguen siendo distantes a pesar de que, en estos momentos, se han obtenido mejoras sustanciales en relación con las propuestas que se tenían antes del inicio del conflicto, que tuvo como detonante el no cumplimiento del derecho al descanso semanal y el empeoramiento sustancial de las condiciones de trabajo.
El conflicto afecta en Madrid a unos 200 trabajadores y a 1.500 en todo el Estado.