Qué es ANIA - Envía tus noticias - Contacto - Boletín - RSS |
Hay 29501 en A.N.I.A.
|
La Ruta de la Luz vuelve a Mozambique para dejar instalado un gabinete de refracción con taller óptico Recibida de Fundación Ruta de la Luz el 08-10-2008 a las 09:10
Profesionales voluntarios de la Fundación viajan por tercer año consecutivo para iniciar en 2008 la instalación y creación de una óptica regentada por un nativo que podrá trabajar de forma independiente cuando acabe la misión que comenzó el viernes. Por tercer año consecutivo la Fundación Ruta de la Luz, envía una campaña de ópticos, integrada por 4 profesionales voluntarios de la Fundación, para continuar el trabajo de apoyo a la salud visual en Mozambique. La gerente de la Fundación Katerine Salazar, ha explicado que el de Mozambique es el proyecto estrella de la Fundación, que ha ido progresando en cada una de las tres ediciones que ha tenido hasta la fecha. El primero y el segundo año la Fundación realizó dos campañas ópticas de revisión visual, montó un equipo de refracción completo con los equipos y el material necesarios y envió desde España las gafas graduadas para cada beneficiario, en total 480. Este año el objetivo de la campaña, además de realizar revisiones visuales, es iniciar la instalación de un taller de óptica autosostenible con personal local. El éxito de este proyecto, "se debe a la estabilidad del equipo de ópticos que integran las campañas y al buen hacer de Casa do Gaiato, entidad de ayuda humanitaria que apoyamos en Mozambique", resume la gerente. Septiembre es la fecha en la que siempre han salido para Mozambique los proyectos de la Ruta de la Luz. En el Aeropuerto de Barajas en el mostrador de la TAP portuguesa, volvían a encontrarse dos amigas, María Canaves y Marta Santamaría, por tercer año consecutivo para realizar un trabajo solidario en Mozambique. Marta es cántabra y María mallorquina. La emoción de volver a verse se palpaba en el abrazo que se dieron al reencontrarse. Con ellas su subían al avión un riojano, Emilio Toledo, que les va a acompañar por segunda vez, y también Jesús González, el marido de Marta, que sabe de memoria nombres de ciudades, pueblos y niños, quien hasta la fecha no había podido participar en las anteriores expediciones de la Fundación que partieron rumbo a Africa. Se limitaba a escuchar el relato de su esposa a la vuelta, y a observar, con ojos de admiración hacia la pareja y hacia el ser humano, como Marta cesaba de repente su actividad en la óptica para revisar, embobada, las fotos de las caras y los gestos de los niños. Por eso sabe bien qué va a encontrarse allí, "pero tengo que vivirlo, porque me faltan los olores, las sensaciones", dice Jesús. Emilio es la chispa, el ingenio y el desparpajo que transmiten sus ojos vivos, además de esa humanidad inmensa que se adivina tras la primera conversación. A todos este viaje les parece especial, porque va a culminar su sueño de dejar funcionando en Mozambique una óptica completa ya casi independiente de las ayudas externas después de tres años de viajes a Maputo, la capital del país africano, y desde allí a la Fundación Casa do Gaiato aún distante de la ciudad. Los cuatro conforman un equipo maravilloso, lleno de nervio, de competencia y de buen rollo. El primer avión que tenían que coger salió con destino a Lisboa a las nueve de la noche. Desde allí, en vuelo nocturno, partieron hasta Maputo para un total de más de 10 horas de viaje. Ahora están allí en un periplo vital de 10 días de trabajo tan intenso como gratificante. La Casa do Gaito es una fundación portuguesa con 15 años de labor humanitaria en el sur de Mozambique a sus espaldas. Está a los últimos 60 kilómetros de viaje desde España que el equipo recorre cada año en un autobús que circula por las carreteras llenas de baches, vacas, gente, carros "y ese tipo de cosas que personalizan Africa", dice Emilio. La Casa do Gaiato alberga de forma permanente a 150 niños a los que proporciona alimento, educación y atención sanitaria. Pero además extiende su influencia en seis aldeas en situación de pobreza extrema, donde se encarga de la asistencia sanitaria, educación, programas de atención a niños con bajo peso, iniciativas para la creación de microempresas (fábrica de bloques, carpintería, molino, etc"¦). La Fundación portuguesa trabaja también en programas con las mujeres de las aldeas para enseñarles normas de higiene, evitar la desnutrición de sus hijos, optimizar la explotación de sus huertas y, en general, incidir en todos los aspectos que puedan contribuir a mejorar su vida diaria. La climatología de los últimos años no ha ayudado mucho. Hay mucha sequía. Los cultivos de maíz, el auténtico sustento de la zona, se han resentido mucho por la falta de agua. "El año pasado fue mi primera experiencia, lo imaginaba, pero no sabía exactamente dónde me metía. Este año voy más concienciado porque sé que voy a trabajar muy duro, a estar muchas horas en consulta. Por eso me ha costado más dejar a mi familia que el año pasado", dice Emilio. Pero al proyecto de Mozambique hay que darle continuidad. Todos lo han hecho suyo. Es una apuesta colectiva por dejar algo allí que haga un bien permanente y que no dependa de nadie. "Es nuestro proyecto y estamos a muerte con él", reconoce el riojano. En la Casa do Gaiato les espera, embalado, un taller de montaje cedido por un óptico de Calahorra y por las donaciones hechas por la industria conservera y del calzado de la Rioja. El objetivo número 1 es dejar funcionando las máquinas en estos 10 días que va a durar la expedición. El equipo de la Fundación Ruta de la Luz salió de Barajas bien cargado de maletas que portaban lentes, gafas y equipo para montar el taller. Iban tan llenas de equipaje como los portadores de ilusión, y de optimismo. La congregación religiosa que regenta la Casa do Gaiato ya ha pensado en un joven de 22 años que va a ser el primero de los ópticos mozambiqueños formados por la Fundación. "Si todo sale como esperamos, este chico podrá vivir de la óptica. Montará las gafas según las recetas que le lleguen del hospital que está en la ciudad cercana de Masaka, además de ser también capaz de graduar por sí mismo, y las venderá a un precio de allí, aunque de momento y desde la ruta de la luz estemos todavía durante un tiempo mandando gafas y lentes de reposición", resume el óptico riojano. Todos comparten la ilusión de que la óptica completa quede abierta todo el año. Marta Santamaría habla después de la perspectiva que le dan sus dos viajes anteriores a Mozambique. "Fíjate si engancha el tema que este año me traigo a mi marido", ríe la cántabra, que ve cómo crece un proyecto que empezó de la nada. "No tenían conciencia de la importancia a la salud visual. Es triste, pero puede decirse que no conocían la diferencia entre ver y no ver. Cuando gracias a una graduación y a unas gafas el rendimiento de los niños que aumenta en el colegio porque ven la pizarra, o una señora que mantiene a su familia cosiendo puede seguir haciéndolo después de los cuarenta años porque ya no se lo impide la presbicia, es cuando han sido conscientes de que a veces la resignación ante el destino puede cambiarse por esperanza. Son estas cosas las hacen que afronte el viaje con mucha ilusión", cuenta Marta, a quien la franqueza a la hora de hablar de corazón le sale natural, espontánea. "Hay personas que me apetece mucho ver. Los niños que nos ayudan y que nos sirven de traductores, que se implican y que están atentos a las necesidades que tenemos. Tengo muchas ganas de volver a verlos", dice la cántabra, que también pone sobre el tapete que nuestra sociedad occidental no es, ni mucho menos, perfecta. "No veo estrés, la gente acepta su destino con naturalidad. Es lo que les toca vivir. Creo que son felices. En muchos aspectos me parece que nuestra sociedad es mucho más cruel que la suya, es más competitiva, Ellos piensan que nosotros hemos perdido valores que allí se mantienen, como el respeto por los ancianos, las prisas que llevamos"¦ A veces me cuestiono que, a nivel general, no sé si les hacemos un favor intentando imponer allí nuestro estilo de vida. Tienen muchas carencias sanitarias, pero si la pregunta es quién es más feliz, dudaría la respuesta", dice Marta instantes antes de coger su maleta para embarcar. Para María Canaves también este es su tercer viaje. Ella también subraya la continuidad del proyecto como su aspecto más importante. "No se qué encontramos en Africa. El hecho de que la gente nos acoja tan bien influye mucho en la ilusión que le echamos al proyecto. El viaje tiene algo de aventura, de conocer a gente que es totalmente diferente a ti, a la rutina diaria. Nos sirve un poco también para desconectar de la vida de aquí. En Mozambique las cosas son como antes eran aquí. Valores como la educación y el respeto se mantienen, sobre todo los niños. Es una delicia escuchar como les hablan a los adultos y a sus mayores", cuenta la óptico-optometrista mallorquina, que también habla de contradicciones en las calles africanas. "La tecnología se vive de una forma especial. Paseas por las calles y, en la puerta de una plaza que no tiene agua corriente, puedes ver un altavoz enorme nuevo, o una antena parabólica, o un coche nuevo aparcado allí", cuenta. A María, soñadora e inquieta le llama poderosamente la atención el viaje a nivel personal y profesional. "Me encanta repetir viaje e incluso me gustaría probar en sitios nuevos", termina. El grupo al completo, después de facturar sus maletas desciende hasta la zona de embarque. Comienzan 10 días de ayuda solidaria en Africa que el continente devuelve en forma de vivencias imborrables. |
Compartir
Más en Asociaciones, ONGs y movimientos - EMT y UNICEF España unidos en la lucha contra de la malnutrición Infantil - Conil y Santiago de Compostela, nuevos destinos del Programa de Vacaciones de COCEMFE - Intermón Oxfam celebra el apoyo de la CE a la tasa Robin Hood y recuerda que se destine para luchar contra la pobreza - ANDA y Animals’ Angels hacen el Camino para pedir que se limite a 8 horas el transporte de animales al matadero - “Un minuto. Yo como Tú”, concurso de piezas cinematográficas de 1 minuto en favor de la inclusión social de personas con discapacidad intelectual - La Flotilla de la Libertad se reunirá en aguas internacionales entre el jueves y el viernes - Sevilla: Concentración por la exhumación de las fosas comunes del franquismo - El Senado decide el día 22 si, por fin, podrán inscribirse en el Registro Civil a miles de fusilados por el franquismo - III Jornada del Día Internacional de las Personas Sordociegas- Primeros Premios ASOCIDE CV a Personas Sordociegas Protagonistas- 25 Junio Valencia - Robin Hood visitará los festivales musicales de verano para que no paguen los de siempre |
A.N.I.A. es un proyecto de la Unión de Radios Libres y Comunitarias de Madrid |