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í‚¿Por qué hay que cerrar Almaraz?
Recibida de ADENEX - Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura el 17-01-2008 a las 05:01

ADENEX siempre ha defendido el vivir sin nucleares. Aquí y en cualquier sitio del planeta. Situaciones históricas de dictadura y poca contestación social nos hicieron, a los extremeños, candidatos a tener 4 centrales nucleares, aunque Extremadura puede estar orgullosa de haber cerrado dos reactores atómicos de manera pacifica (en Valdecaballeros).

Las otras dos centrales nucleares todaví­a en funcionamiento (en Almaraz), se empezaron a construir en 1973, y a pesar de tener problemas hasta de arranque inicial y retraso de apertura, pronto van a cumplir 30 años de funcionamiento. ¿Es esa cifra de vida útil de los dos reactores nucleares? ¿Es una energí­a necesaria todaví­a hoy? ¿Está aportando la riqueza economica que prometió? ¿ Los ciudadanos de la zona norte de la región se sienten seguros? ¿No hemos pagado bastante con nuestra salud, el precio de decisiones no democráticas tomadas en el pasado?.

Preguntas que los medios de comunicación vuelven a sacar a la opinión pública y que muchos vemos como un nuevo centro de debate demagógico, de distracción, promovido por las grandes multinacionales del sector, fundamentalmente francesas y americanas. A Francia porque tiene tecnologí­a propia y un gran porcentaje de generación eléctrica nuclear, lo cual le hace buscar mercado emergentes como China, o el norte de África, a EE.UU que, cerrado su programa nuclear por ruina economica y financiera, ve como puede competir con los franceses a través de su socio europeo mas próximo, que es Gran Bretaña.

Unos y otros se apoyan en divulgar lo nuclear como la única energí­a que puede frenar el cambio climático, a la vez que sostienen lo peligroso que supone tener nuevos reactores atómicos en paí­ses de oriente medio, e incluso reconocer como blancos terroristas las actuales en funcionamiento.

Mientras tanto, aquí­ en España, ante la decisión del presidente del gobierno Rodrí­guez Zapatero de cerrar las centrales nucleares de forma progresiva y sustituir su aportación energética por "energí­as más limpias, más seguras y menos costosas" , (programa electoral a las Elecciones Generales 2004), las empresas propietarias de las centrales nucleares se aferran al no cierre, máxime cuando ya las tienen amortizadas (a los 25 años de funcionamiento) y el beneficio ahora es espectacular. Para Extremadura, es en este año cunado se tiene que pedir formalmente la concesión de licencia y operatividad, ya que en el 2010 expira la anterior concesión administrativa. Es potestad del gobierno central hacerlo, y todo indica que, ante los reiterados fallos en la cultura de seguridad de los dos grupos de Almaraz, después del cierre de la de Santa Maria de Garoña (Burgos), le toque el turno a las dos plantas extremeñas. Máxime cuando el gobierno regional se ha mostrado partidario de su cierre, aunque ahora reivindique (muy tarde ya para hacerlo) los impuestos que deberí­an haberle correspondido.

Lo cierto es que las dos centrales atómicas de Almaraz, han tenido el número mayor de incidentes, averí­as y sucesos no programados de todo el parque nuclear español todaví­a en funcionamiento (nueve centrales), lo que demuestra que la vida útil (este termino no tiene en ningún sitio del mundo un plazo determinado) está llegando a su termino, ya que a pesar de haber cambiado sus componentes esenciales en el año 1996 (generadores de vapor, tapa de las vasijas, barras de control, válvulas de seguridad, embalse de refrigeración, etc.), todaví­a sigue dando sustos tecnológicos y escondiendo defectos de diseño como las piscinas de almacenamiento de residuos de alta peligrosidad y el propio núcleo del reactor ya envejecido y sin posibilidad humana, ni técnica, de conocer el alcance real de fatiga de los materiales. La falta de un estudio epidemiológico, siempre postergado por miedo a conocer los resultados, ha supuesto el recelo de la mayor parte de la población del entorno afectado. No tanto la de los pueblos que reciben las compensaciones económicas, que no paga la propia central nuclear sino el estado español por mantener el cementerio de residuos.

No es la solución al cambio climático (de hecho está excluida de los mecanismos financieros del Protocolo de Kioto), ni a la subida de los precios del petróleo (las centrales nucleares producen electricidad y por ello no son una alternativa viable técnicamente ni económicamente a los derivados del petróleo, que son mayoritariamente usados en el sector transporte).

No ha servido para potenciar el desarrollo de otro tipo de industrias en el norte de la región; mas bien lo ha impedido por la imagen de inseguridad y de peligro para las personas residentes. Por lo tanto no ha logrado bajar el paro de la zona, como así­ lo reconoce el único informe realizado (1994), sobre incidencia socio economica en la zona, y pedido por los alcaldes afectados.

La central de Almaraz no es necesaria para nuestro futuro energético regional, pues si bien representa un porcentaje del 25% del total demandado (375 Megavatios), está suficientemente suplido para el año 2010, con el porcentaje de energí­a eólica (300 megavatios a instalar en los tres años) y la solar que la región tendrá en funcionamiento (de al menos 150 megavatios) de seguir creciendo como en el año 2007. La irregularidad de la energí­a hidráulica se suplirí­a con un plan de eficiencia energética y el ahorro tanto industrial como domestico, pudiendo llegar, según el ultimo estudio de Greenpeace para la región, al 25% del total ("El potencial de las energí­as renovables en la España peninsular". 2005).

Y por, último, no la necesitamos, ni siquiera por mantener los convenios con la Universidad pues solo cumple con la medición de las dosis radiactivas, donde quisiéramos que fuera puntera en innovación e investigación.

Para ADENEX, Extremadura no necesita importar ningún tipo de energí­a, solo seguir impulsando la instalación de la energí­a solar, estudiar bien los lugares de implantación de la energí­a eólica, impulsar la investigación y el parque tecnológico de las energí­as renovables de la universidad, en el Campus de Badajoz, y por supuesto comenzar ya con un plan de eficiencia y ahorro energético adaptado a las verdaderas demandas y necesidades de una industria no contaminante, no emisora de gases efecto invernadero y reductora de residuos. En definitiva necesitamos urgentemente, que en nuestra región todo esto se plasme en un plan integral de energí­as renovables y de eficiencia energética para el siglo XXI. Donde así­ se ha hecho se ha generado un importante número de puestos de trabajo, también acordes con el nivel de formación profesional que las nuevas generaciones de la región poseen.




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