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Agentes Forestales-Medioambientales y protección del medio ambiente, un binomio indisociable
Recibida de FSAP-CCOO el 13-07-2007 a las 09:07

Agentes Forestales-Medioambientales y protección del medio ambiente, un binomio indisociable

Desde la creación de la antigua Guarderí­a Forestal del Estado, hace ya 130 años, l@s Agentes Forestales han tenido como función principal velar por la conservación de nuestro patrimonio natural.

En la actualidad estos funcionarios públicos, agentes de la autoridad, dependen mayoritariamente de las Comunidades Autónomas aunque también encontramos agentes medioambientales dependientes del Ministerio de Medio Ambiente en los Parques Nacionales y en las Confederaciones Hidrográficas. Están constituidos como cuerpos uniformados y utilizan distintos medios de transporte oficiales. Hablamos de alrededor de 5.600 agentes con presencia en todo el territorio del Estado, número manifiestamente escaso en efectivos para una tarea tan importante como es la preservación de nuestro patrimonio natural, siendo el aumento de plantilla una de las principales reivindicaciones que tienen est@s profesionales, aumento que debe ir acompañado de la dotación de los medios materiales necesarios y de la renovación de los que van quedándose obsoletos.

Las competencias y funciones que tienen encomendadas los guardabosques se podrí­an englobar en dos grandes bloques:

§ Funciones de policí­a, inspección, vigilancia y control del medio ambiente.
§ Apoyo técnico para la gestión de los espacios naturales.

Entre las primeras podrí­amos destacar:

– Participación en las labores de dirección en la extinción de incendios forestales y en la investigación de las causas que los producen.
– Vigilancia de los espacios naturales protegidos,
– Inspección y control de la caza y la pesca.
– Seguimiento de las poblaciones de fauna y flora,
– Control y supervisión de los aprovechamientos de los recursos naturales y de las actuaciones en los montes y terrenos forestales.
– Control de actividades sujetas a declaración de impacto ambiental, extractivas y/o contaminantes.
– Asesoramiento, educación e información a la ciudadaní­a en el uso y disfrute de los espacios naturales.
– Como policí­a judicial, investigación de los delitos que se puedan producir contra la ordenación del territorio, el patrimonio histórico artí­stico y el medio ambiente en su conjunto.

Un aspecto que a l@s agentes forestales les preocupa, es el alto grado de desconocimiento que sobre ell@s tiene la ciudadaní­a, fundamentalmente la urbana, que tiende a confundirlos, o bien con guardas de cotos de caza, o bien con vigilantes de seguridad, retenes de incendios forestales o cualquier otro colectivo, y para que esto no ocurra reclaman a la administración que ponga en marcha algún tipo de campaña institucional que acerque a los ciudadanos la figura del agente forestal y que sirva a su vez para informar de las actuaciones que llevan a cabo, actuaciones que, no olvidemos, están sufragadas con el erario público.

Es un colectivo en permanente evolución que intenta avanzar y adaptarse a la realidad social teniendo siempre presente lo que dispone el artí­culo 45 de la Constitución Española "Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así­ como el deber de conservarlo". Pero este avance, a juicio de los representantes sindicales de los forestales, no se hace con la premura necesaria y esto es debido en gran medida a la inoperancia de l@s responsables polí­ticos de los que dependen, pues no parece ser prioritario en sus agendas polí­ticas preservar, sino al contrario, potenciar el "desarrollo" depredando el medio y animar a la población al consumo irresponsable y compulsivo.

El mercadeo del medio ambiente, entendiendo éste como un negocio, se afianza cada vez más en la mente de los polí­ticos y funciones que tradicionalmente vení­an siendo desarrolladas por l@s agentes y que deben garantizar imparcialidad, reserva en las actuaciones y prevalencia del interés público por encima del interés privado, están siendo sometidas al mercado y entregadas al mejor postor. La defensa de esas funciones unida a la defensa del servicio público y la lucha contra la privatización de ese servicio es otro de los elementos que constituyen la plataforma de reivindicaciones de los agentes medioambientales/forestales.

Dando un pequeño giro, serí­a interesante destacar que en general se tiende a idealizar este trabajo, no es extraño escuchar en distintos foros frases como: ¡Oh que bonito estar todo el dí­a en el campo, que suerte!, pero desgraciadamente esto no es en modo alguno así­, por ejemplo, la extinción de los incendios forestales es una actividad de alto riesgo, en la que se producen fatales accidentes con ví­ctimas mortales, en los últimos 27 años han muerto 241 personas, de las cuales 6 eran agentes forestales. Y que decir de las agresiones fí­sicas o verbales, lo que está motivando que cada vez más se profundice en el aprendizaje de técnicas de resolución de conflictos y de defensa personal para evitarlas, puesto que aún no se ha conseguido que la gente no confunda autoridad con el hecho de llevar un arma de fuego. Estos dos ejemplos, entre otros, ponen de manifiesto que la prevención de riesgos laborales ha de ser un hecho incuestionable y así­ lo reclaman estos trabajadores.

Tampoco resulta fácil tratar con determinadas personas, empresas o instituciones que llevan a cabo acciones contrarias a la normativa ambiental y se tiene que proceder a denunciarlas, es en este momento cuando más necesitan los agentes el respaldo a sus actuaciones por parte de la administración, para que las denuncias interpuestas se tramiten y finalicen con la sanción oportuna. Sin embargo es alarmante observar como en ocasiones esto no es así­ y, o bien el expediente no llega a término, o la ejecución de la sanción no se realiza, lo que el infractor puede interpretar como que aquí­ vale todo y eso es muy peligroso pues conlleva un efecto llamada a otros infractores que pueden considerar que existe impunidad para actuar. Estamos hablando de denuncias sobre temas verdaderamente importantes, no de denunciar a un pescador por llevar más de dos cañas, sino de construcciones ilegales y otros usos del suelo no permitidos, vertidos a nuestros rí­os, uso de veneno para eliminar fauna en cotos de caza, etc.

Para concluir, los agentes forestales y ciudadanos y ciudadanas en general tenemos la obligación de preservar y proteger el medio, sin el medio no hay vida y por ello corremos el riesgo de que terminen salpicándonos las gotas de la lluvia amarilla que tan extraordinariamente describió Julio Llamazares en su novela.

Francisco J. Cabezos

Coordinador Estatal Agentes Forestales/Medioambientales CCOO




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