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El Poderoso Silencio del 1º de mayo
Recibida de CNT el 29-04-2002 a las 12:04

El 1º de Mayo no es una fecha. En ese día la clase trabajadora no celebra, sino que conmemora, los hechos que le dieron lugar, como expresión genuina de su afán, década tras década, hacia la emancipación, en la reclamación de la igualdad social, por la defensa de sus derechos.

El 1 de mayo de 1886 un clamor universal recorrí­a muchas ciudades: ¡Ocho horas de trabajo! ¡Ocho horas de descanso! ¡Ocho horas de educación! El deseo de una disminución de jornada impulsó a millares de trabajadores, antes indiferentes al activismo sindical, a afiliarse a las organizaciones existentes.

El 1º de Mayo no es una fecha. En ese dí­a la clase trabajadora no celebra, sino que conmemora, los hechos que le dieron lugar, como expresión genuina de su afán, década tras década, hacia la emancipación, en la reclamación de la igualdad social, por la defensa de sus derechos.

Ningún derecho conseguido por la clase trabajadora ha sido regalado, sino arrancado al capital y además, arrancado con responsabilidad y compromiso inmensos, como el que conmemora el 1º de Mayo: el de los llamados "Mártires de Chicago", trabajadores y sindicalistas libertarios sacrificados en 1886, en plena reivindicación de la jornada de 8 horas, así­ como, antes y después, lo fueron miles y miles más.

Los trabajadores y trabajadoras de Chicago viví­an en las condiciones más denigrantes: jornadas de 14 y 16 horas, saliendo de su casa a las 4 de la mañana y regresando a 8 de la tarde, de modo que nunca veí­an a los suyos a la luz del sol. Los más afortunados se acostaban en corredores o desvanes donde se hacinaban varias familias, pero otros muchos no tení­an ni alojamiento y apenas se alimentaban de desperdicios. Mientras, el Capital y el poder anunciaban en la prensa que el único alimento que merecí­an era el plomo de las balas, la prisión y los trabajos forzados.

Estaban así­ porque habí­an tardado en asumir esta reivindicación, pero en ese momento estaban inflamados de ardor combativo: No tení­an nada que perder.

Algunas cosas siguen igual que entonces: el Capital sigue pensando que únicamente nos merecemos desperdicios y represión, sirviéndose para ello del Estado; el capital internacional sigue floreciendo a base de acumular más riqueza entre menos, sembrando guerras a costa de nuestro futuro como género y como planeta.

Pero otras están peor que entonces, pues en aquel Chicago asumieron una reivindicación concreta que resumí­a en ese momento su elevación de las condiciones morales y materiales, entendieron que el único camino era asociarse y fortalecieron su organización, distinguiéndola de las que estaban vendidas al poder y a la desigualdad, despreciando las que estaban podridas. Sin embargo, hoy el avaro ladrón nos ha envenenado con el individualismo y el consumismo, nos ha anestesiado con los medios de comunicación y de evasión de la realidad.

Es una pena, pero se creen muy listos los que se quedan a echar horas, en lugar de ir al sindicato; los que trabajan sin seguridad, mientras que tú das prioridad a tu vida y tu salud; los que trabajan a destajo para ganar-mucho-para-gastar y, por ello, no teniendo tiempo para gastarlo, mientras que tú piensas que ese es el camino más corto para estar en el paro; los que se conforman con el pasaporte que les dan, cuando tú, reclamando consigues lo tuyo; los que piensan que llegan a ser ricos los que se han esforzado más, pues a juzgar por lo poco que tienen ellos, es que deben ser muy vagos; los que no se "complican la vida", cuando tú piensas que así­ su patrón se la complica por ellos, y así­ una larga cadena.

Ha pasado mucho tiempo desde los sucesos de Chicago y, sin embargo, aquellos hombres y aquellas mujeres sabí­an lo que hací­an y lo que daban pues a Spies, segundos antes de que la soga estrechase su cuello para siempre, aún le dio tiempo a manifestar:

– ¡Salud!, tiempo en que nuestro silencio será más poderoso que nuestras voces, que estrangula la muerte.

Para ser tan pobres qué legado tan rico hemos recibido de tantos y tantas como los Parsons, Engel, Fisher, Lingg , Spies, .....:

¿Qué puede haber más útil para la clase trabajadora que su capacidad de autoorganización? ¿Qué puede causar más impacto y respeto que la dignidad? ¿Qué hay más temible que la falta de miedo? ¿Qué tiene más capacidad de regeneración que el movimiento obrero? ¿Qué hay más imparable que la determinación? ¿Qué puede hacernos sentir mejor y más vivos que la conciencia de lo que somos?

Por eso está claro que alguien se tiene que encargar de que perdamos todo esto, especialmente la organización y la conciencia de clase y hay muchos trabajando en esa empresa, sobre todo los que nos intentan convencer de que están de nuestro lado:

Esos que dicen que sólo se puede participar eficazmente eligiendo representantes y decidiendo por nosotros.

Los de que el fin justifica los medios.

La vanguardia iluminada que se cree por encima del sindicalismo revolucionario y dirige sus ataques principalmente a las organizaciones obreras revolucionarias.

Los que prometen un mañana mejor si tenemos fe en la secta de la ideologí­a correspondiente.

Pues unos y otros nos consideran menores de edad

Y para ser tan pobre aquella gente, qué legado tan rico como es el anarcosindicalismo nos han dejado.

Qué legado tan rico es llegar a la conclusión de que la organización obrera tení­a que ser un modelo de autoorganización social, sin jerarquí­as, donde lo individual y lo colectivo armonizaran. Considerar que el anarcosindicalismo es capaz de transformar la sociedad porque actúa directamente en el corazón donde reside el poder del Capital: la producción y distribución. Qué previsión considerar que la observación, el razonamiento, el trabajo y el compromiso organizativo permitirí­an avanzar y que los atajos sólo llevarí­an a la nada, .... nos hemos evitado muchos tropiezos.

Y para ser tan pobres nosotros, qué legado tan rico de sabidurí­a práctica ¿verdad?

¡Ah!, pero solo sirve si no hacemos de la Historia un olvido, así­ que no hay otra:

Sólo/a no puedes, ¡Organí­zate!

¡Viva el 1º de Mayo!
¡Viva la clase trabajadora!
¡Viva la CNT!
¡Viva la Revolución Social!

Sec.Perm. del Comité Nacional




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