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Enfermedad mental es caso de justicia en Brasil Recibida de ADITAL el 14-12-2006 a las 11:12
Según datos de la OMS, incluso, más del 30% de la población, independientemente de clase social, credo o color, necesitan alguna atención psiquiátrica. El Ministerio de Salud de Brasil, sin una política adecuada para la atención del enfermo mental, viene practicando una reforma psiquiátrica, editando decretos ministeriales, sin tener en cuenta las reales necesidades de la población. – La única preocupación es cerrar hospitales y reducir camas, como si la enfermedad no existiese más o la población dejase de crecer. Faltan medicamentos, atención ambulatoria, todo. El gobierno debería ocuparse de los tres niveles de atención que el enfermo mental necesita: un trabajo preventivo con buenas campañas esclarecedoras hacia enfermos y familiares; garantizar la atención ambulatoria, la distribución de remedios y el mantenimiento de la dosis correcta para cada caso, y, por último, la internación en los momentos de crisis aguda o de los crónicos en crisis-, dice Lidia Nogueira, del movimiento Grupos representativos de Enfermos Mentales de Río de Janeiro. Reforma psiquiátrica aumenta número de enfermos en las calles y cárceles La situación de los enfermos mentales que viven en la calle es muy grave. El programa Salud de la Familia sin Domicilio, de la Secretaría Municipal de Salud de Porto Alegre, en Río Grande do Sul, muestra que el 30% de los 2 mil sin techo de aquella ciudad -presentan síntomas de esquizofrenia, alucinaciones visuales y auditivas, retardo mental y comportamiento agresivo-. Según datos presentados en el XXIV Congreso Brasilero de Psiquiatría, actualmente 500 mil personas viven en las calles del país, el 30% de los cuales son enfermos mentales y el 50% son dependientes de alcohol o drogas, llamados dependientes químicos. Por todo esto, grupos representativos de familiares y enfermos mentales quieren una rediscusión del tratamiento y asistencia de la persona portadora de trastornos mentales. Lidia Nogueira, profesora, familiar de enfermo mental, hace 10 años que se dedica a atender y enviar a tratamiento a personas con problemas mentales, desde dependencia química hasta casos de crisis graves. Brasil necesita discutir urgentemente la enfermedad mental en sus tres niveles de asistencia: el tratamiento ambulatorio, los servicios extra hospitalarios y, como última opción, la internación. La principal discusión es la atención ambulatoria. Los pacientes tienen que esperar hasta tres meses para conseguir una consulta y cuando la consiguen corre el riesgo de que el lugar no tenga recetario para medicamento controlado ni el medicamento. Los responsables de esta situación son los tres poderes del gobierno: secretarías de salud municipal, estatal y Ministerio da Salud. El noventa por ciento de los enfermos dependen de medicamento, que es el oxígeno de la psiquiatría. Sin esa primera atención, sin la medicación adecuada, el enfermo mental puede entrar en crisis en casa, en la calle, en el hospital y en las cárceles. Es necesario crear un sistema de atención para la identificación y el retiro de esas personas de la calle. Una central de informaciones nacional - porque ellos se movilizan a pié, y transitan de un estado a otro. La situación es tan grave que muchos municipios, para librarse del problema, toman a los enfermos que transitan por sus calles y los llevan a otros municipios, soltándolos abandonados, en un lugar que no conocen. Ellos se quedan asustados y cada vez se movilizan hacia lugares más distantes de sus familias. En la calle, continúan procreando, teniendo hijos, que nacen sin ninguna identificación, sin nombre y sin familia y con muchas posibilidades de seguir el mismo camino que sus padres. En 1993, el gobierno municipal de Río de Janeiro firmó un protocolo de intenciones para la atención del enfermo mental mendigo. El alcalde César Maia prometió que la implementación se realizaría en poquísimo tiempo, pero el proyecto nunca salió de los papeles. Sin salida: enfermo que escapa de la calle termina en prisión Tan grave como estar en las calles es el hecho de que muchos están presos porque no tienen familia y la policía no consigue distinguir el enfermo mental del delincuente común. Un caso con gran repercusión en Río, fue el de la pensionista Solange, que en una crisis prendió fuego a una mujer, que estaba en la fila del banco. Ella no tenía ningún documento, ninguna receta, ninguna prescripción médica indicando su estado o familiar que demostrase que era portadora de trastorno mental. Ella fue detenida como si fuese una delincuente violenta. Sin embargo, pertenece a una familia con un historial de enfermos mentales y, según relato de vecinos, acostumbra tener crisis nocturnas con muchos gritos y pedidos de socorro, por sentir que está siendo quemada, aunque esté sola en su casa. Otra vez, doña Lidia tuvo que entrar en acción: – Desconfié que alguien estuviese equivocado y busqué en la vecindad para saber qué ocurría con aquella mujer. Vivía sola y todo indicaba que era una enferma sin tratamiento. Escuché a los vecinos, llevé el caso a la fiscalía y conseguimos que fuese evaluada y actualmente está en el manicomio judicial esperando juzgamiento.- ¿Qué es la reforma psiquiátrica? La reforma psiquiátrica ayudó a mejorar las condiciones de atención en los hospitales, donde los enfermos vivían en condiciones inhumanas. Pero las soluciones propuestas no resuelven los problemas de enfermos y familiares. Por ley, cada estado y municipio tiene que tener una estructura de asistencia ambulatoria, Centros de atención Psicosocial (CAPS), hospital de día, hospital de noche, NAPS - núcleo de atención psicosocial, residencia terapéutica, todos con equipos multidisciplinarios y medicación variada. Pero nada de eso existe en realidad. En Río de Janeiro, por ejemplo, solamente dos municipios atienden con un mínimo de dignidad: Caxias y Paracambi. Ni la capital del estado está preparada para atender a enfermos mentales, dice Dona Lidia: – En Caxias hay dos CAPS, un sistema llamado "˜puerta de entrada"™ con equipo multidisciplinario completo. Los enfermos son higienizados, evaluados, medicados y enviados a tratamiento. Sin embargo, no consiguen atender a todos los que precisan atención. Su capacidad no llega al 50%. Paracambi, que tiene 200 mil habitantes, atiende a toda la población enferma, en los tres niveles de asistencia.- Ella continúa: – El Ministerio de Salud no se preocupa por la atención ambulatoria. Muchas veces el paciente consigue una consulta, recibe la prescripción y la dosis específica para la crisis. Como sólo va a lograr ser atendido nuevamente, como mínimo, en 90 días, queda tomando el remedio con dosis superiores a la que realmente necesita. En la próxima consulta, es atendido por el médico de guardia, que no siempre es el mismo. Este nuevo médico, no conociendo al paciente, teniendo en cuenta las informaciones de la historia clínica, termina manteniendo la medicación. Una verdadera bola de nieve. Cuando entra en crisis, tiene dificultad para ser atendido. Atendido, termina medicado inadecuadamente.- Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com |
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