Por una vez, y estaría bien que marcara precedente, el desempleo femenino ha descendido más que el masculino aunque con una diferencia muy poco reseñable.
Es reseñable también el aumento del empleo en la agricultura, lo que viene a confirmar que la bonanza del dato tiene que ver con la estacionalidad y no con el hecho de que se inicie una etapa de crecimiento de empleo sostenido.
Casi el 65% de la contratación es de carácter temporal, algo que dice muy poco de las actuales circunstancias laborales de la gran parte de la población.