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El ITER planta una gigantesca huerta solar en un espacio de alto valor ecológico
Recibida de el 10-04-2006 a las 08:04

Tremendo destrozo sin sentido está llevando a cabo el ITER, órgano al servicio del maquillaje verde de Ricardo Melchior, en la construcción de la que ellos presumen que será la mayor huerta solar de Europa. Bueno, ellos en realidad no lo llaman "huerta solar", porque eso de huerta les suena a primitivo, aunque ese sea el término por el que se denomina en todo el mundo a este tipo de instalaciones.

El desastre en planificación energética que existe en esta Isla -el plan que debe ordenar este sector fundamental no se ha comenzado a elaborar por parte del Cabildo- seguramente no tiene parangón en la mayor parte del mundo mal llamado civilizado. Aquí­ no existe una ordenación tal que permita identificar aquellas zonas más aptas para la instalación de molinos de viento, dónde y cómo se debe favorecer la instalación de las diferentes formas de aprovechamiento de energí­a solar, polí­ticas de ahorro, transporte... Nada de nada.

Es por eso que en el ITER se han lanzado a provocar un gran destrozo ambiental en una zona de alto valor ecológico, que fue propuesta para su protección dentro de la iniciativa legislativa popular contra el Crimen de Granadilla, al tiempo que extremadamente sensible, para dispararse lo que ellos han dicho que será la más gigantesca huerta solar que se haya construido nunca en Europa. Y es posible que esta vez sea cierto -siempre suelen mentir con estas grandilocuencias- porque en ningún lugar donde predomine la sensatez se le ocurrirí­a a nadie llevar a cabo semejante barbaridad. No hay nadie que entienda por qué Melchior está llevando a cabo este destrozo, de graves implicaciones ambientales, cuando muy cerca se está desarrollando un polí­gono industrial, con naves gigantescas, donde se podrí­a establecer acuerdos con esas empresas par utilizar las extraordinarias superficies de las cubiertas de esas naves para instalaciones de esta naturaleza. Acaso con pequeñas modificaciones en el diseño, pero con impacto ambiental cero.

Con cuatro molinos de última generación se podrí­a generar mucha más energí­a que con toda esa gigantesca huerta instalada, precisamente, en una zona mucho más apta para el aprovechamiento de la energí­a eólica que la solar, entre otras cosas porque el viento allí­ es prácticamente constante durante el dí­a y, a diferencia del Sol, también durante la noche. Es por eso que estas instalaciones, en Tenerife, parecerí­a que se deberí­an favorecer -aunque en toda la isla hay posibilidades- en la zona de Arona, Adeje, Guí­a de Isora o Santiago del Teide, no sólo porque los valores de insolación son mayores, sino porque en esos sectores las posibilidades de desarrollar parques eólicos es mucho menor que en Granadilla. Más que nada porque allí­ hay mucha insolación pero más bien poco viento.

Pero no, el ITER tení­a ahí­, al pie de un espacio natural protegido, unas hectáreas de suelo público, de todos nosotros, y lo ha puesto al servicio de inversores privados que han acudido a la llamada del generoso ofrecimiento del ITER que, a cambio de unas perritas por el mantenimiento, les garantiza una rentabilidad aprovechando, como siempre, las subvenciones públicas. Esperemos que les salgan las cuentas, porque el viento, la suciedad, el salitre... no parecen las mejores condiciones para una instalación de ese tipo. Han hecho lo mismo que hicieron en su dí­a, anunciando a páginas completas en los periódicos la mayor planta fotovoltaica ¡del mundo!, para mamarse unas subvenciones europeas, en lo que nosotros hemos dado en llamar como la hectárea de la vergí¼enza. Por cierto, que podí­an haber mandado esas instalaciones al vertedero e instalar allí­ su huertita solar de las narices.

Una de las condiciones elementales para la instalación de huertas solares es que se sitúen en lugares de escaso o nulo interés ecológico, por eso nosotros hemos propuesto que se instale sobre la superficie del vertedero de Arico, o en antiguas canteras o, como se hace en los lugares civilizados, sobre edificios públicos como hospitales, colegios, ponderativos.. En cualquier sitio menos donde las ha plantado el ITER.




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