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El Cambio Climático se ha convertido en la principal amenaza para bosques ibéricos
Recibida de Ecologistas en acción-Almeria el 21-03-2006 a las 05:03

Ecologistas en Acción alerta del peligro y riesgo que supone el cambio climático para los ecosistemas terrestres en general. Particularmente grave, serán los efectos sobre los ecosistemas localizados en el área biogeográfica mediterránea.

Es evidente que el Planeta se calienta. Los cambios climáticos provocados por el modelo de trabajo y consumo universalizado desde hace años, han dejado de convertirse en una teórica amenaza para rebelarse como una realidad que afecta a la vida. Las dos últimas décadas han sido las más cálidas del último milenio. Las superficies heladas se han reducido en un 15% en 50 años y el nivel del mar ha subido 15 cm. en el pasado siglo. La actividad del conjunto de los organismos vivos que compartimos este planeta dependemos en gran medida del factor temperatura.

Por tanto, parece inevitable que el cambio climático este provocando cambios significativos en los ciclos vitales de las plantas representadas en las cubiertas forestales que salpican la geografí­a nacional. Como es lógico, las especies animales también están siendo afectadas por el cambio climático.

Hasta ahora se ha podido comprobar cientí­ficamente, cambios fenológicos en determinadas especies vegetales (adelantamiento en la época de floración y rebrote, por ejemplo). Su mayor o menor vulnerabilidad, viene en parte, determinada por la sensibilidad de cada especie vegetal, su área de distribución a escala regional, su capacidad de respuesta funcional y su estado de conservación, en gran medida determinado este ultimo factor, por la presión/explotación a la que es sometida por parte del hombre. Los bosques fragmentados, aislados, clareados y con una especie dominante o exclusiva (por ejemplo, dehesa integrada por encinas), son espacios forestales que empiezan a mostrar sí­ntomas de vulnerabilidad ante el cambio climático ( 1.400.000 hectáreas en el conjunto del Estado español). Los factores de predisposición presentes en numerosas masas vegetales ibéricas, en particular en las mediterráneas, se están convirtiendo en macabros embajadores de los efectos negativos asociados a las variaciones climáticas provocadas por el hombre.

Las respuestas funcionales de los vegetales es de una importancia crí­tica ecológica extraordinaria, puesto que afecta a la estructura y funcionamiento de los propios ecosistemas.

Las condiciones cada vez más cálidas y áridas, aumentaran la frecuencia e intensidad de los incendios forestales. Los incendios forestales es uno de los principales problemas de conservación en España. El número de incendios provocados de manera intencionada siguen aumentado y con ello, la pérdida de vidas humanas, de nutrientes, del paisaje y puede llegar a simplificar las comunidades vegetales y fauní­sticas durante muchos años después del incendio. También suponen una pérdida de rentas tanto de los espacios destinados a la explotación forestal como los utilizados como soporte para el desarrollo de actividades de ocio o turí­sticos.

Igualmente, no debemos de olvidar que el impacto del cambio climático afectará y alterará la propia capacidad multifuncional de los ecosistemas botánicos desde un punto de vista antrópico y utilitarista. La función productiva (sustancias medicinales, pastos, hongos, etc.), la ambiental (mantenimiento de la biodiversidad, la regulación de la composición atmosférica y del clima, la regulación hí­drica, la conservación del suelo, etc.), así­ como la función de carácter social "“usos recreativos, educativos, desarrollo de labores de investigación, culturales, etc.), se verá influenciada de manera negativa por las variaciones climáticas que se avecinan.

Para aminorar el impacto negativo del cambio climático además de adoptar medidas de carácter global e integrador, en el caso de la gestión directa de las masas forestales se deberí­a de desarrollar actuaciones tendentes a:

– Reducción el grado de fragmentación de los espacios naturales que eviten las discontinuidades, como fórmula de acrecentar las posibilidades de migración altitudinal y latitudinal de las especies silvestres.

– Control y neutralización de los factores de predisposición (control de los sistemas de explotación).

– Aumentar o mantener la heterogeneidad de los sistemas naturales, de manera que los hagamos más resistente ante las plagas o los incendios forestales.

– Reforestación, teniendo en cuenta los puntos anteriores, de las áreas marginales o en abandono procedentes del sector agrí­cola.




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