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Brasil: Vehículos de la muerte
Recibida de ADITAL el 14-03-2006 a las 11:03

Entre mayo y septiembre de 2005, 11 personas fueron muertas en operaciones que involucraron a los llamados caveirí­Âµes (vehículos blindados).

El carro blindado es un sí­mbolo poderoso de las fallas de la polí­tica de seguridad pública de Rí­o de Janeiro. -Tipifica el abordaje discriminatorio y agresivo de la policí­a en la crisis de seguridad pública de Rí­o-, dice Marcelo Freixo, de la Organización Justicia Global, en el lanzamiento de una campaña contra el uso del caveirí£o en las villas miserias de Brasil.

Carlos Henrique estaba yendo hacia su casa cuando la policí­a invadió la villa miseria Vila do Joí£o, en julio de 2005. De acuerdo con testigos, él recibió un tiro en la cabeza, disparado por el vehí­culo militar blindado popularmente conocido como caveirí£o, por tener una calavera (caveira) dibujada como sí­mbolo. Carlos tení­a 11 años de edad.

La campaña, organizada por Amnistí­a Internacional, Justicia Global, Red de Comunidades y Movimientos contra la Violencia y Centro de Defensa de Derechos Humanos de Petrópolis apela a la gobernadora del Estado de Rí­o de Janeiro, Rosinha Garotinho, para que realice una profunda reforma de las polí­ticas de seguridad de Rí­o de Janeiro, especialmente en relación con las villas miserias. Especí­ficamente, las ONGs están apelando a las autoridades del Estado para que cesen de usar los vehí­culos blindados para matar indiscriminadamente, intimidar a comunidades enteras, y realizar operaciones policiales violentas con uso excesivo de fuerza.

– El uso de la violencia para combatir la violencia es fundamentalmente contraproducente. No sólo lleva a la muerte trágica de transeúntes inocentes, sino que no resuelve los problemas de la creciente violencia criminal de Rí­o de Janeiro-, dijo Marcelo Freixo.

Los movimientos en defensa de los derechos humanos denuncian que el caveirí£o se convirtió en el flagelo de las villas miserias de Rí­o. Pintados de negro, con el emblema de una calavera atravesada por una espada - el emblema de la fuerza policial de elite de Rí­o, el Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE) - los vehí­culos blindados son temidos por los habitantes de las áreas donde operan y se han involucrado en una serie de abusos contra los derechos humanos.

Organizaciones locales de derechos humanos recibieron una serie de denuncias alarmantes de testigos oculares sobre caveiríµes entrando en comunidades y tirando al montón, hacia cualquier lado, al mismo tiempo que usan los altoparlantes para intimidar a la población.

– Al usar un vehí­culo que en forma agresiva e indiscriminada amenaza a comunidades enteras, las autoridades están usando el caveirí£o como herramienta de intimidación. La policí­a tiene el derecho legí­timo de protegerse mientras trabaja. Pero también tiene el deber de proteger a las comunidades que está sirviendo,- dijo Tim Cahill, investigador de Amnesty International para Brasil.

Para la organización internacional, la estrategia general de la policí­a al lidiar con la crisis de seguridad en Rí­o de Janeiro polarizó a su población y llevó a un colapso de confianza sobre a capacidad del estado para proteger a todos los ciudadanos de Rí­o. La seguridad para todos jamás será obtenida a través de la violencia y de la intimidación. Una polí­tica inclusiva de seguridad pública, basada en el respeto de los derechos humanos, tiene que ser introducida sin demora. Sólo entonces terminará el ciclo de violencia en Rí­o de Janeiro.

En octubre de 2004, Justicia Global lanzó el informe -Violencia Policial e Inseguridad Pública-, que examina las causas fundamentales de la violencia en Rí­o de Janeiro hoy. El informe llega a la conclusión de que la policí­a del Estado, efectivamente, -criminaliza a la pobreza-, concentrando la violencia en las comunidades más vulnerables de la ciudad.

En diciembre de 2005, Amnistí­a Internacional lanzó su informe -Ellos llegan tirando - Actividad policial en las comunidades socialmente excluidas de Brasil-, que coloca a los abusos contra los derechos humanos en el contexto de la negligencia del estado y de la exclusión social. Personas de todo el mundo - desde Mongolia a Noruega, desde la India a Chile - van a unirse con las ONGs locales para hacer campaña contra el uso del caveirí£o en las villas miserias de Rí­o de Janeiro.

Según el informe de Amnistí­a, debido a la creciente pobreza y vulnerabilidad de las comunidades de las villas miserias cariocas, el tráfico de drogas se instaló en esas comunidades pobres llenando el vací­o dejado por el estado. La disputa por los puntos de distribución de drogas hizo que los traficantes se organizasen en facciones rivales controlando e imponiendo leyes propias a las comunidades pobres. La reacción del Gobierno del Estado fue la de iniciar una serie de incursiones cada vez más agresivas, con operaciones policiales en gran escala contra las villas miserias. De esa época, hace cuatro años, surgió el vehí­culo blindado llamado caveirí£o.

El carro blindado fue construido para resistir impactos de armas de alta potencia y de explosivos. Los neumáticos están revestidos con una sustancia viscosa que impide que sean agujereados. Las cuatro puertas traban automáticamente y no pueden ser abiertas por el lado de afuera. La policí­a afirma que el caveirí£o es esencial para la protección de los policí­as en misiones peligrosas. Sin embargo, para las comunidades sujetas a las patrullas realizadas por los carros blindados, la realidad es muy diferente.

Amnistí­a afirma que las operaciones policiales realizadas por el caveirí£o utilizan amenazas tanto fí­sicas como psicológicas, con el objetivo de intimidar a comunidades enteras. Altoparlantes montados en la parte externa del vehí­culo anuncian repetidamente la llegada del caveirí£o. Los vehí­culos disparan indiscriminadamente, al montón.

Amnistí­a Internacional declara que entiende la gravedad del problema de seguridad pública en Rí­o de Janeiro y las dificultades que enfrenta la policí­a para combatir el alto nivel de violencia. La policí­a tiene el derecho legí­timo de protegerse mientras trabaja. Pero también tiene el deber de proteger a las comunidades que está sirviendo. En muchos casos, la manera imprudente de usar el caveirí£o se basa fundamentalmente en el uso excesivo de fuerza.

Traducción: Daniel Barrantes barrantes.daniel@gmail.com




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