Sólo pudo hacerlo durante unos minutos. Inmediatamente la policía marroquí comenzó una persecución hasta que dieron con él. Le metieron en una furgoneta e intentaron violarle. Desistieron y comenzaron las torturas y una brutal paliza que le marcó todo el cuerpo, le hizo perder dos dientes y la audición de un oido.
Sólo los saharauis entienden lo que significa ver una bandera de la RASD ondeando en las zonas ocupadas. Afortunadamente hoy casi no pasa el día en el que se exhiban banderas. Por eso Ishan, "el chico de la bandera" se ha convertido en otro símbolo de la Intifada. Con su gesto comenzó un grandioso " ¡Basta!, porque hay un anhelo que ya no espera más" (Chejdan Mahmud)