A pesar de la brutal intervención de las fuerzas marroquíes de ocupación contra los ciudadanos saharauis que se manifestaban pacíficamente, las protestas se extendieron a la mayoría de los barrios y las calles de la ciudad de El Aaiun.
Durante las persecuciones, fueron detenidos decenas de ciudadanos y llevados a las comisarías de policía, donde fueron interrogados y recibieron palizas y torturas. Esta joven saharaui fue una de las heridas en la brutal represión de las fuerzas marroquíes.