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La Cancelación de Deuda del BM y el FMI: No tan buenas noticias
Recibida de Observatorio de la Deuda en la Globalización el 27-09-2005 a las 06:09

El Observatorio de la Deuda en la Globalización denuncia una vez más que la cancelación de deuda multilateral aprobada por el Banco Mundial y el FMI este pasado fin de semana es totalmente insuficiente.

La reunión anual del Banco Mundial y el FMI celebrada en Washington este pasado fin de semana, ha acabado con felicitaciones mutuas y palabras grandilocuentes sobre el gran paso dado por ambas instituciones en pro de la lucha contra la pobreza. El FMI y el Banco Mundial han decidido, después de algunas dudas, aprobar la propuesta del G8 de cancelar la deuda multilateral que con éstas instituciones tienen un grupo de entre 18 y 38 paí­ses del sur.

"Los lí­deres de 38 paí­ses ya no tendrán que elegir entre gastar sus recursos en beneficio de sus pueblos o rembolsar deudas imposibles de pagar, que a menudo han sido el legado de gobiernos anteriores", declaraba ayer domingo el presidente del Banco Mundial (y responsable del diseño de la invasión de Irak en EEUU) Paul Wolfowitz. Nada más lejos de la realidad.

La iniciativa que han reafirmado este fin de semana el BM y el FMI no es otra que la que propusieron con gran efecto mediático los ministros de finanzas del G7 en Londres en junio de este año, y ratificaron, con igual impacto en los medios, los jefes de gobierno del G8 en Gleaneagles (Escocia) en julio. Recordemos en qué consiste la iniciativa: el FMI, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, cancelarán las deudas que tienen con ellos los paí­ses que hayan llegado al punto de culminación de la Iniciativa HIPC.

Hasta ahora hay 18 paí­ses que pueden beneficiarse de esta cancelación, aquellos que han implementado con éxito los programas económicos marcados por el FMI en el marco de la Iniciativa HIPC (liberalización de los mercados internos, privatizaciones, exportación a toda costa, reducción de servicios sociales, etc.). El número parece que puede crecer en 10 paí­ses más a principios de 2006. Una decena de paí­ses HIPC que se encuentran en las primeras etapas de la Iniciativa podrí­an no llegar a beneficiarse en ningún momento de esta cancelación si no cumplen con las duras exigencias de polí­tica económica que ésta impone. Además, quedan fuera todos los paí­ses que no se encuentran bajo la Iniciativa HIPC, paí­ses como Haití­, Bangladesh o Nepal, de entre los más empobrecidos del planeta, o paí­ses como los que fueron azotados por el Tsunami del sur-este asiático en diciembre pasado, o paí­ses como Nigeria o Angola que podrí­an tener un papel destacado en el desarrollo del continente Africano. De hecho, los 40.000 millones de dólares prometidos en cancelaciones suponen tan sólo el 2,5 % de la deuda externa total de los paí­ses empobrecidos. ¿Porqué Wolfovitz y Rato se obstinan en llamarlo "cancelación del 100% de la deuda"?

Wolfovitz se equivoca al afirmar que los paí­ses beneficiarios ya no tendrán que escoger entre "gastar sus recursos en beneficio de sus pueblos o rembolsar deudas imposibles de pagar", pues el acuerdo hace referencia tan sólo a una parte deudas multilaterales, excluyendo las deudas bilaterales y privadas, e incluso las deudas de los paí­ses latinoamericanos beneficiarios al Banco Interamericano de Desarrollo. Por ejemplo, un paí­s como Bolivia tan sólo verá reducido el servicio de la deuda en un 24 %, Etiopí­a en un 29% y Zambia en un 38 %[1]. Además, los paí­ses recibirán cancelaciones tan sólo después de implementar las polí­ticas económicas \\\"adecuadas\\\", de manera que les quedará ya poco dónde escoger, pues estas polí­ticas blindan los presupuestos de los paí­ses del sur y limitan enormemente el gasto social. Se trata, nuevamente, de cancelaciones condicionadas a la adopción de medidas económicas neo-liberales diseñadas desde Washington. Finalmente, hay paí­ses como Bélgica que están presionando para que las cancelaciones se hagan efectivas de forma escalonada a medida que los paí­ses beneficiarios vayan cumpliendo con las condicionalidades.

Además, la promesa de cancelación asumida este pasado fin de semana por el BM y el FMI depende de que se hagan realidad aportaciones "voluntarias" de los paí­ses donantes a dichas instituciones para sufragar las pérdidas que provoquen estas cancelaciones. Un esquema muy similar al de la Iniciativa HIPC. En 1999 los paí­ses del G7 anunciaron el refuerzo de esta iniciativa, prometiendo hasta 100.000 millones de dólares en cancelaciones, que debí­an hacerse realidad a medida que los paí­ses ricos aportaran recursos al Fondo Fiduciario HIPC del Banco Mundial y el FMI (HIPC Trust Fund) y realizaran cancelaciones bilaterales. Tan sólo poco más de 30.000 millones de dólares han sido cancelados (unos 44.000 millones de dólares comprometidos en total). Quedan más de 50.000 millones de promesas que se desvanecieron en el aire. ¿Quién nos dice que esta vez no va a pasar lo mismo?

En conclusión, lo que los mandatarios de los paí­ses ricos presentan como un triunfo y un gran paso hacia la erradicación de la pobreza, no es más que un leve alivio para algunos paí­ses empobrecidos y una gran maniobra de distracción y limpieza de cara. Una distracción respecto a cuestiones como la Ilegitimidad de la Deuda o la existencia de Deudas Ecológicas y Sociales que los paí­ses del Norte siguen acumulando sin reconocerlo. El mismo Wolfovitz hací­a referencia en sus declaraciones, sin abordar el tema en su justa medida, a las deudas que "a menudo han sido legado de gobiernos anteriores". Estas deudas fueron en gran medida contratadas por regí­menes despóticos o por gobiernos corruptos, en ocasiones el dinero fue destinado a proyectos que atentaron contra los derechos humanos, económicos, sociales o culturales, o causaron desastres ecológicos. La realización de Auditorias Integrales sobre la Deuda Externa, tal y como reclamamos desde los movimientos sociales, podrí­a dilucidar el grado de ilegitimidad de la Deuda Externa. Pero el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional prefieren lanzar alivios insuficientes y condicionados, relegando el problema de la Deuda a una cuestión meramente financiera, antes que afrontar sus dimensiones polí­ticas.

Observatorio de la Deuda en la Globalización
www.observatoriodeuda.org
premsa@debtwatch.org

(1) Cí lculo de Erlassjahr (Alemania), publicado en el informe "Implicaciones del acuerdo sobre deuda del G7" de Eurodad: http://www.eurodad.org/uploadstore/cms/docs/G7_Acuerdo_espa%C3%B1ol.pdf




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