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Canarias y el caos de los residuos: ciudadanos culpables Recibida de Foro Ciudadano Contra la Incineración de Residuos - Tenerife el 20-09-2005 a las 06:09
El director general de Calidad Ambiental, José Alberto Díaz-Estébanez, ha encontrado, por fin, a los responsables de la caótica situación en la que se encuentra la gestión de residuos de Canarias. Después de mucho meditar, del encargo de unos concienzudos estudios a varias consultoras europeas, el nuevo director general -que al parecer se ha quedado completamente exhausto- ha concluido que son los ciudadanos de Canarias, los muy cochinos, los irresponsables e incultos que se dejan arrastrar por cualquiera a cualquier manifestación en defensa de unos pinos o unos sebadales, pero que después son incapaces de separar unos cuantos residuos en su casa. Si no fuera porque aquí ya nos conocemos todos, que esto es un pañuelo, alguien podría pensar que alguna vez, desde alguna administración, se le ha planteado a los ciudadanos en serio cuál es la realidad de este problema, además de ofrecerles un proyecto de futuro tendente a limitar, en la medida de lo posible, este grave problema ambiental y de dilapidación de recursos valiosos. Dice el director general en este arrebato que le ha dado, sólo hace unas semanas que decían ellos mismos que un 80% de los canarios colaboraban en la separación de residuos, que el principal problema ambiental de Canarias es el de los residuos, más aún que el de la desertización. Pero es que es normal, dado que ellos no quieren entienden nada, que este señor separe el problema de la desertización del de los residuos (probablemente debe ser lo único que separe), porque no entienden que la desertización está provocada en gran medida por la degradación de nuestros suelos, asunto para el que la única solución vendría de la mano del compostaje de la materia orgánica que estamos enterrando en los vertederos, con los consiguientes problemas de gases contaminantes, lixiviados y olores. Cuando él dice que los canarios somos los más burros de Europa, a la hora de separar basura, se olvida que hace treinta o cuarenta años que el noventa por ciento de los canarios realizaba en sus hogares la mejor de las políticas posibles que consistía, esencialmente, en separar la materia orgánica del resto. Olvida que los países europeos que han alcanzado porcentajes de reciclaje de hasta el ochenta por ciento lo han hecho gracias a décadas de esfuerzo colectivo, de educación, de legislación, de medios y, sobre todo, de información. Que es justo lo contrario de lo que hemos recibido los canarios de nuestros políticos, que siempre nos han enviado mensajes triunfalistas sobre un problema en el que nos encontramos justo en la cola de toda la Unión Europea. Es una vergí¼enza que Canarias, hoy por hoy, no haya alcanzado un porcentaje de reciclaje, como mínimo, de un 50%. Nuestras condiciones territoriales, ambientales, económicas y sociales nos exigían este esfuerzo, poco ambicioso por otro lado. Probablemente no llegamos hoy ni al 5%. Pero igual de vergonzoso es que la región europea que más posibilidades tiene en la implantación de energías renovables se encuentre, como no en este caso también, en el vagón de cola de este tan necesario y fundamental esfuerzo por un futuro más sostenible. Pero es posible que cuando el director general se encolerice de esta manera hacia los ciudadanos esté pensando en su jefa directa, la viceconsejera de Medio Ambiente -Milagros Luis Brito- que, hace pocas semanas, decía en el periódico más vendido de Tenerife, para colmo en domingo, que ella no separaba los envases porque los contenedores no se los habían puesto lo suficientemente cerca de su casa, pese a autocalificarse como una "maniática del reciclaje". En el mismo artículo en el que el director general afirma que son los ciudadanos los culpables de este caos, reconoce que sólo la mitad de los municipios canarios ha implantado la recogida selectiva de envases. Pero es que ayuntamientos muy importantes como La Laguna instalaron una cantidad ridícula de estos contenedores poco antes de las pasadas elecciones, con motivos propagandísticos, y no sólo no se ha visto un nuevo contenedor de éstos por ningún sitio desde entonces, sino que encima no los recogen o, lo que es peor, en muchas ocasiones los ciudadanos observan cómo lo que ellos separan lo recogen todo junto en el mismo camión. Eso por no mencionar a municipios como Adeje, uno de los más ricos del Estado español, que aún no ha instalado ni uno sólo de esos contenedores pese a que la legislación le obligaba a hacerlo desde el año 2001. No hay puntos limpios, no hay áreas de aportación prácticas y accesibles, no hay recogida puerta a puerta en zonas comerciales o industriales, no se recoge separadamente la materia orgánica ni de los grandes productores como Mercatenerife, hoteles y demás. No hay contenedores o no los recogen con la frecuencia necesaria, no hay modelo, no hay planes, no hay objetivos, no hay proyectos piloto, no hay planes específicos para colegios de cara a la formación de las futuras generaciones... y, con todo esto, resulta que viene un iluminado llamado José Alberto Díaz-Estébanez a llamarnos ignorantes a todos cuando, para colmo, lo único que tienen es una Ley de Residuos que es una auténtica vergí¼enza. O un Consejo Canario de Residuos del que no se ha vuelto oír hablar desde que una Ley lo creara hace varios años. El único grave problema que tenemos los ciudadanos para poder empezar a enfrentar el futuro de otra manera es conseguir, de una vez por todas, que nuestros políticos nos respeten un poquito más y no nos conformemos ya con los bocadillos de mortadela y les exijamos menos carnavales o Calatrava y más políticas ambiciosas de futuro para esta tierra. Pero eso no es responsabilidad de estos irresponsables sino de nosotros mismos. La pena es que entre las opciones que cortan el bacalao en Canarias no vemos, por el momento, salida para esta vergonzante situación. Claro que con estas políticas vamos a necesitar incineradoras y vertederos para las cenizas de las incineradoras, además de mucho dinero para pagárselas al francés ese que las va ofreciendo por ahí. Y además necesitaremos un sitio para ponerlas donde los ciudadanos estén dispuestos a tragarse los humos consecuencia de tanta irresponsabilidad. Eso es solemnizar lo obvio. Pero no existe ningún lugar en el mundo civilizado conocido donde se plantee la incineración como la "solución milagrosa" para este problema. Cuando el mundo camina hacia la cultura de "Residuos Cero", nuestros políticos han descubierto que lo mejor que podemos hacer con los recursos es quemarlos al precio que sea. ¡Pues tremendo descubrimiento! Por cierto, vayan buscando un sitio para instalarlas, porque ni en Arico ni en Juan Grande van a instalar ninguna machangada de esas, justificada por la incompetencia de los que llevan 20 años sin mover un dedo para invertir este disparate. |
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