La contratación se ha limitado a fortalecer la temporalidad, mientras los empresarios alejados de la empresa de servicios han aprovechado para hacer su "agosto" con despidos a la carta de sus necesidades y exigencias.
Si el otoño no comienza con un fortalecimiento de las contrataciones difícilmente España podrá ponerse a la altura de la competitividad de las empresas europeas que tanto se le exige. El diálogo social no debe pasar de puntillas sobre un tema como este en el que entran en juego factores económicos internacionales.