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La energía nuclear, un legado siniestro. í‚ ¡No le demos un futuro!
Recibida de WWF-Adena el 09-08-2005 a las 03:08

WWF/Adena advierte que la energía nuclear no es una solución sostenible para satisfacer la demanda energética española y tampoco lo es para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. Ante la insistencia de varios sectores en reabrir el debate sobre la necesidad de la energía nuclear aprovechando la hipótesis según la cual la energía nuclear sería la solución al problema del cambio climático, ya que en la producción de electricidad a partir de esta fuente no se emiten a la atmósfera gases de efecto invernadero (principalmente CO2), WWF/Adena hace un llamamiento para que no se reabra el debate sobre futuros desarrollo nucleares ya que hay muchas razones, más allá de las puramente medioambientales, que hacen que apostar por esta fuente de energía sea un error que hipotecaria la sostenibilidad de nuestra sociedad durante muchas generaciones.

El cambio climático y el Protocolo de Kioto, están sirviendo de excusa para que se alcen muchas voces interesadas en revitalizar el sector de la energí­a nuclear. España no escapa a esta tendencia y sobretodo desde el sector eléctrico se está intentando vender la idea a la sociedad de que la energí­a nuclear permite un desarrollo sostenible ya que evitarí­a la emisión de gases contaminantes (dióxidos de azufre y nitrogenados) y gases de efecto invernadero (dióxido de carbono) que sí­ emiten las centrales térmicas de carbón y gas natural en mayor o menor medida. También se señala que el coste de generación de la electricidad de orí­gen nuclear es el más bajo despues de la hidráulica (cuando hay agua), y que por tanto, a su carácter menos contaminante hay que añadir su carácter más económico.

Pero no es oro todo lo que reluce. La energí­a nuclear tiene algunos inconvenientes más allá de la posibilidad de tener una catástrofe nuclear como la de Chernobyl , que la hacen poco apta para solucionar el problema del incremento del consumo energético y del cambio climático de forma sostenible:

- Toda la cadena comercial del procesado de materiales nucleares, desde la operación de las minas de uranio, la operación de las centrales nucleares, la gestión de los residuos radioactivos y su reprocesado, está lleno de fugas y contaminación y produce un legado radioactivo extremadamente peligroso para la salud y los ecosistemas durante miles de años.

- La seguridad es otro gran problema. Ha quedado demostrado que la energí­a nuclear es especialmente peligrosa, difí­cil de controlar y que el interés económico del operador de la central puede ir por delante de consideraciones de seguridad. Especialmente relevantes han sido los accidentes de Three Mile Island en 1979, Chernobil, Ukrania 1986, y Tokaimura, Japón en 1999, pero también ha habido en España accidentes significativos como el de Vandellós I (1989), que llevó a la clausura de esa central, y el de Vandellós II el año pasado, donde se ocultó durante un año un desperfecto grave en la central y que ha hecho que el Gobierno se plantee reformar el Consejo de Seguridad Nuclear debido a su ineficacia en este caso. También en Japón, la Tokio Electric Power Company, tuvo que parar sus 17 reactores en 2002 después que se descubriera que habí­a estado falsificando sus informes de seguridad para encubrir grietas en algunas de sus centrales. Además, la responsabilidad financiera de los operadores de centrales nucleares ante los riesgos que conllevan está limitada a unas cifras que no cubrirí­an ni el 1% de los gastos que ocasionarí­a un accidente serio ya que de lo contrario la prima a pagar a las aseguradoras serí­a exhorbitante y harí­a inviable la construcción y operación de este tipo de centrales.

- Las centrales nucleares no son una solución económicamente competitiva en los mercados liberalizados de la energí­a, como demuestran los casos de EEUU y Gran Bretaña donde el coste de generación de electricidad para este tipo de tecnologí­a es más alto que el de otra tecnologí­as. La única forma que tiene para sobrevivir este tipo de centrales es mediante ayudas transparentes o encubiertas del Estado durante su construcción, operación, desmantelamiento y reprocesado de residuos radioactivos. Por ejemplo, según un informe de la Comisión Europea, la industria nuclear en EEUU recibió 15.000 millones de dólares en ayudas en los primeros 15 años de desarrollo, equivalente a 15.3 USD por kilowatio generado, mientras que el sector eólico del mismo paí­s recibió 900 millones en sus primeros 15 años de desarrollo, equivalente a 0,46 USD/kWh.

- La energí­a nuclear tampoco es una solución económicamente competitiva para reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los mercados liberalizados de la energí­a comparada con medidas de eficiencia energética y algunas energí­as renovables de tecnologí­a madura como la eólica, actualmente el coste de la tonelada de CO2 evitada con energí­a nuclear es de 20-40 € mientras que para medidas de ahorro energético el coste es de entre -10 y - 20 € (es decir no cuesta, se ahorra dinero) y con la eólica entre 0 y -10 €.

- La centrales nucleares son una opción muy lenta de llevar a cabo, actualmente la central que se está construyendo en Finlandia tardará nueve años en estar en funcionamiento desde la aplicación por parte de la promotora al gobierno finlandés, en el mejor de los casos . Esto hace que mientras se construyen sea necesario quemar combustibles fósiles para producir la electricidad que estás van a producir. Las medidas de ahorro energético, como poner una bombilla de bajo consumo en cada hogar español son más rápidas de llevar a cabo y cuestan menos evitando así­ una mayor cantidad de emisiones.

- El dinero se puede invertir sólo una vez: si invertimos más de 3.000 millones de euros en una central nuclear solamente para su constucción, ese dinero no puede ser invertido en otras medidas menos costosas y más eficientes. Si se invierte ese dinero en energí­a solar, por ejemplo, se puede mejorar sus rendimientos y reducir sus costes en un 25 % en una década.

- La energí­a de orí­gen nuclear no es una solución sostenible ni infinita: las reservas de uranio conocidas actualmente son suficientes para abastecer durante 30-50 años las centrales en funcionamiento hoy en dí­a. Si se quiere apostar por este tipo de energí­a a gran escala habrí­a que utilizar yacimientos con menos concentración de uranio por lo que su coste subirí­a aún más y, según varios estudios, se gastarí­a más energí­a en sacar el uranio necesario que lo que producen las centrales mismas , por lo que la energí­a nuclear no puede ser considerada como solución única para los problemas de abastecimiento energético ni sostenible a largo plazo.

- Las centrales nucleares no son necesarias: sólo aportan el 13% de toda la energí­a consumida en España mientras hay estudios que indican que en casi todos los sectores despilfarramos más de un 20% de la energí­a que consumimos, por lo que si consiguieramos ser más eficientes energéticamente ni siquiera necesitariamos estas centrales. Además, las centrales nucleares necesitan de grandes redes de transporte de electricidad en los que se pierde hasta 10-20% de la electricidad producida. Las energí­a renovables, al estar más cerca del lugar de consumo, pueden evitar esas pérdidas.

- Las centrales nucleares sólo producen electricidad por lo que son poco eficientes (30% de eficiencia) comparadas con centrales de cogeneración (electricidad + calor = 80-90% de eficiencia) y no solucionarí­an el problema de las emisiones del transporte. Al no poder generar calor para calefacción y agua caliente, en casi todos los casos las centrales nucleares hacen necesario que se utilicen combustibles fósiles para cubrir esas necesidades, con la consiguientes emisiones de GEI, que con la cogeneración se evitarí­an (si es a partir de biomasa) o minimizarí­an en caso de utilizar gas. Además, las centrales nucleares, debido a su diseño, son consideradas de "carga base" ya que su capacidad de ajuste y reacción a los picos de demanda de electricidad es muy limitada por lo que no evitarí­an la utilización de centrales con capacidad de respuesta inmediata (que son normalmente las hidráulicas, los ciclos combinados de gas natural o las centrales que queman fuel-oil, estas dos tecnologí­as con emisiones de GEI asociadas).

- No se ha encontrado aún una solución para el problema de los residuos radioactivos que seguirán siendo un problema durante los próximos 200.000 años. Los costes de este problema (estar guardando de forma segura estos desechos durante todo este tiempo) no están internalizados en el coste de producción de la electricidad de origen nuclear, es decir nuestra sociedad actual y de las próximas 10.000 generaciones tendrán que estar acarreando los costes que les hemos generado nosotros por apostar por este tipo de energí­a.

- Las centrales nucleares se han convertido en un nuevo objetivo terrorista por lo que sus costes de seguridad se van a incrementar, pero estos costes los va a tener que cubrir el Estado (que somos todos). También existe el peligro que se utilicen los residuos radioactivos para construir las llamadas "bombas sucias" por lo que también hay que extremar las medidas de vigilancia de los almacenes y transportes de estas sustancias con los incrementos de costes que esto también conlleva.

- Finalmente: la energí­a nuclear lo único que hace es calentar agua para mover turbinas mediante el vapor que se genera. Lo mismo lo podemos hacer con la energí­a solar sin necesidad de riesgos de accidentes, de residuos radioactivos y enormes costes de seguridad.

Conclusiones: la energí­a nuclear es una forma ineficiente, insostenible y peligrosa para producir electricidad. Además es ineficiente para prevenir el cambio climático y no es económicamente viable sin subvenciones por parte del Estado. Tenemos otras opciones para combatir el cambio climático que son más baratas y más eficaces como las medidas de ahorro energético y las energí­as renovables. La decisión de construir una o varias centrales nucleares no nos harí­a cumplir con el Protocolo de Kioto, exluirí­a importantes inversiones en tecnologí­as autóctonas de energí­as renovables (las centrales nucleares tendrí­an que ser encargadas empresas de Francia, Alemania, Estados Unidos, Canadá o Rusia) e hipotecarí­a la seguridad de miles de generaciones venideras.




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