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USO: Manifiesto 1º de mayo
Recibida de USO el 29-04-2005 a las 12:04

En el momento de la celebración de este 1º de Mayo es preciso reincidir en la negativa y persistente situación que afecta al mundo de trabajo en España. Una realidad que conforman los altos índices de desempleo y precariedad, la desregulación laboral, la pérdida de derechos, el deterioro de las condiciones de trabajo, bajos salarios, etc. a la que hay que poner fin í‚ ¡YA!.

Es la consecuencia de un proceso iniciado hace años, en el que han sido muchas las medidas ineficaces adoptadas en los planos polí­tico, económico, jurí­dico y laboral, bendecidas en ocasiones por la concertación o diálogo social, que a la postre han propiciado esta situación de mayor subordinación -casi sumisión- de los trabajadores y las trabajadoras a las empresas. En poco más de un año desde el cambio polí­tico tras las elecciones del pasado 14-M, lo hecho y lo previsto hacer se evidencian como más de lo mismo. Se continúa por la misma senda, pese al contradictorio discurso con el que Gobierno pretende ocultarlo.

Por la regulación de la subcontratación
La llamada descentralización productiva por medio de las contratas y subcontratas, supone en este panorama un eficaz instrumento al servicio de este modelo productivo que denunciamos. El cual se extiende de manera preocupante más allá de los sectores productivos privados, alcanzando a las administraciones públicas, así­ como a los servicios y recursos sociales que de ellas dependen. Este factor de precariedad e inestabilidad, pone en cuestión su eficacia y solvencia, repercutiendo seria y negativamente sobre las condiciones de trabajo del personal de las mismas y de acceso al empleo de los sectores de población más desfavorecidos.

La USO reivindica la regulación de esta práctica poniendo lí­mites al abuso de la misma, de forma que su utilización suponga para los trabajadores y las trabajadoras mayor estabilidad y seguridad en el empleo, y garantí­a de presente y futuro sobre sus derechos laborales.

La deslocalización de empresas se suma a este proceso de forma redoblada en los últimos tiempos. En un panorama como el descrito, de precariedad y desregulación, los esfuerzos por evitar la marcha de empresas a otros paí­ses o regiones, tienen como consecuencia el empeoramiento de las condiciones de trabajo en las empresas afectadas, extendiéndose como mancha de aceite al conjunto del mundo laboral. La presión en este sentido, sobre los trabajadores y las trabajadoras, así­ como sobre ciudades, pueblos o comarcas enteras es enorme. Sufriendo en ocasiones la dejadez o connivencia de los poderes públicos, que se convierten en cí­nicos adalides de la deslocalización por intereses económicos de corto plazo.

Los efectos de todo lo dicho son claros, evidentes y los estamos padeciendo más allá de los resultados estadí­sticos. Especialmente aquellos colectivos y sectores de población más vulnerables y sensibles en este contexto, la juventud, las personas inmigrantes, las que tienen alguna discapacidad y principalmente las mujeres.
Las sucesivas reformas laborales, los reiterados y repetidos acuerdos en el diálogo social no han hecho otra cosa que reincidir en el problema agrandándolo. Con unos sindicatos "mayoritarios" dóciles y un empresariado crecido, cómodo y con escaso compromiso, que se frota las manos al ver como sus viejas pretensiones y reivindicaciones se consolidan paulatinamente.

Para la USO es posible la transformación de esta realidad, planteando un gran acuerdo entre los poderes públicos, las organizaciones empresariales y sindicales, implicando a los agentes económicos y sociales. Un acuerdo del que se substancien polí­ticas económicas, sociales y laborales que realmente supongan un cambio de modelo productivo y de relaciones laborales en el objetivo de más empleo estable y con derechos.

Se hace preciso igualmente una modificación de los esquemas que rigen hoy la práctica del movimiento sindical para que este acuerdo sea realmente beneficioso para la mayorí­a trabajadora. Recuperando un sindicalismo más incisivo y reivindicativo, desde la implicación y participación de las trabajadoras y los trabajadores como fundamentales agentes de ese cambio.

Más estado social
Pero este escenario que describimos anteriormente no es un fin en sí­ mismo. Por el contrario conforma una parte de algo más global que persigue un cambio social mucho más profundo y que no afecta solo a España. En este sentido debemos fijar la mirada en lo que sucede respecto del "estado social o del bienestar" que reafirma nuestra Constitución e identifica en gran medida a la Unión Europea, y la mayorí­a de los paí­ses miembros.

El estado social, democrático y de derecho identifica nuestro modelo de convivencia, de tal forma que si uno de estos dos fundamentos faltara el otro estarí­a claramente en cuestión. Nuestro sistema se basa precisamente, y esto es fundamental, en la coherencia e interacción entre estos pilares.

Cuando conmemoramos de nuevo el 1º de Mayo, una vez más ponemos de manifiesto nuestra denuncia por el paulatino y general deterioro del estado social, y por tanto de nuestro sistema democrático. Los poderes públicos, lejos de actuar para su potenciación, vienen siguiendo una práctica polí­tica y económica que persigue el objetivo contrario.

En este sentido, desde el cuestionamiento de la calidad, eficiencia y viabilidad económica de los servicios públicos esenciales, asistimos a la justificación de su privatización o mercantilización. Nada se escapa de esta lógica y así­, la protección social, la sanidad, la educación, los servicios sociales, la cultura, etc"¦sufren sus negativas consecuencias, impidiendo que la mayorí­a social, los trabajadores y las trabajadoras accedan a ellos en condiciones óptimas. De esta forma se pierde el sentido del estado social, democrático y de derecho, clave para la sociedad a la que aspiramos y pretendemos, basada en la solidaridad, en los derechos humanos y sociales.

Como pilar fundamental y expresión principal del estado social, se encuentra el Sistema Público de Protección Social. Es por ello que desde hace tiempo está en el punto de mira de los antidemocráticos y seductores poderes económicos, de forma que con la paciencia y el tesón de una gota de agua, no solo cuestionan y erosionan el sistema sino que también, esto es importante, sus fundamentos y principios, además de gran parte de la conciencia social sobre el que se sustenta.

Asistimos en la actualidad a un nuevo paso en la dirección de desmontar o minimizar el sistema público de protección social con la colaboración activa del sindicalismo mayoritario. Es difí­cil saber, o tal vez no, si por inconsciencia, falta de responsabilidad al medir los riesgos o lo que es peor, sí­ por opacos intereses economicistas. Su apuesta, que la USO rechaza de plano, por la promoción de planes de pensiones privados ligados a la negociación colectiva y detrayendo parte de los incrementos salariales a este fin, además de no conectar con los intereses de la mayorí­a trabajadora, supone la merma de recursos al sistema público. Por otra parte la participación de los sindicatos mayoritarios en la propiedad de las empresas de gestión de esos planes de pensiones y sus correspondientes fondos, oscurece aún más este planteamiento.
Desde USO en este 1º de Mayo reivindicamos más Estado Social, potente y con un sistema público de protección social eficaz, solvente y coherente con los principios y fundamentos que lo inspiran, al mismo tiempo que servicios y recursos sociales de titularidad y gestión públicas de calidad, como garantí­a de avanzar en la consecución de la democracia real en nuestro paí­s.

–  Protección y ampliación del sistema de financiación de la protección social pública, poniendo fin a la tendencia de reducción de las cotizaciones que la sostiene.
–  Una Sanidad pública sin listas de espera, con más centros hospitalarios y de atención primaria debidamente dotados, más prestaciones y especialidades.
–  Más inversión pública en la enseñanza y un amplio pacto social por la educación.
–  Una red pública de recursos sociales para la atención de las personas dependientes.
–  Fortalecimiento del sistema de pensiones, con especial énfasis en las más bajas y en los factores de desigualdad de género.
–  Una polí­tica social de vivienda que facilite el acceso a la misma en condiciones dignas, garantizando la primací­a de este derecho frente a los intereses especulativos de inmobiliarias y constructoras.

Por una Europa social

El 1º de Mayo es también y sobre todo un momento fuerte para afirmar y actualizar la vocación, el compromiso y la actuación internacionalista y solidaria de la USO.

En efecto, a nivel europeo, se cumple un año de la ampliación de la Unión de 15 a 25 paí­ses. Los desafí­os y problemas planteados por las desigualdades de nivel económico, salariales y de protección social entre unos paí­ses y otros, estamos enfrentándolos con voluntad de superarlos para avanzar en la construcción de la Europa Social y Solidaria para todos y todas, abierta a los demás paí­ses y ciudadanos europeos que aún no forman parte de la Unión y comprometida con la construcción de un modelo de globalización económica a la medida de las aspiraciones y necesidades humanas y no contra ellas, como ahora sucede.

Por ello, coherentemente, la USO pidió el SI por la Constitución Europea que se refrendó en España el pasado 20 de Febrero, porque dicha Constitución constituye un marco polí­tico, social, jurí­dico e institucional, en el que luchar por la Europa de la Justicia y la Solidaridad. Y por esa Europa hemos participado en Bruselas, el 19 de Marzo, en la gran euro-manifestación convocada por la CES (Confederación Europea de Sindicatos), de la que la USO espera ser pronto miembro de pleno derecho aunque de hecho lo somos desde siempre. Esa imponente euro-manifestación expresó su rechazo rotundo a la llamada "directiva Bolkestein", pues con ella se pretende privatizar los servicios públicos básicos y fomentar con ello la competencia salvaje entre paí­ses, trabajadores y sectores.

Unidad sindical por un mundo humano y justo
Asimismo, a nivel mundial, la amarga estadí­stica del sufrimiento humano persiste. Las tasas de pobreza, de hambre, de mortandad y explotación infantil, de falta de agua y medicinas, de desempleo y subempleo y la consecuente extensión de la violencia, las guerras y la inseguridad que todo ello comporta, afectan a miles de millones de personas en el mundo entero. Todo ello desafí­a nuestra conciencia de ciudadanos y ciudadanas del mundo enriquecido y exigen nuestra actuación solidaria. Por eso, para no quedarnos en la mera denuncia, para aportar soluciones donde hoy hay sufrimiento y desesperanza, las dos grandes Internacionales Sindicales, CIOSL y CMT, están en fase avanzada de conversaciones para constituir cuanto antes una nueva Confederación Sindical Mundial unitaria, pluralista, democrática, autónoma, solidaria, progresista y humanista. En ese proceso para la construcción de la unidad sindical a nivel mundial, la USO está jugando con fuerza y con responsabilidad su papel y su protagonismo como parte importante que es de la CMT (Confederación Mundial del Trabajo).

Pedimos tu solidaridad material con las ví­ctimas del "tsunami"
Pero para la USO la solidaridad no es de discurso y boquilla. Es una práctica real y uno de nuestros valores centrales. Por eso creamos SOTERMUN, la ONG solidaria de la USO, que en sus 10 años de historia que ahora celebramos ha canalizado más de 3 millones de Euros en beneficio de decenas de miles de trabajadores y trabajadoras empobrecidos en 34 paí­ses de América Latina, Africa, Europa del Este y Palestina.

Y por ese imperativo de solidaridad material y concreta este año 2005 nuestra Campaña de Solidaridad está dedicada a apoyar los proyectos para la reconstrucción de los 3 paí­ses "“India, Sri Lanka e Indonesia- que más asoló el maremoto del pasado Diciembre que tuvo un coste humano próximo a las 200.000 personas muertas.

Haz tu aporte solidario a:
"LA CAIXA"
Cuenta "Solidaridad tras el Tsunami": 2100/4991/62/2200049044
La USO es la respuesta, afiliarse es la clave

Compañeros, compañeras:
No cabe duda que los desafí­os y dificultades que enfrentamos son enormes, tanto en nuestro paí­s como en Europa y en el mundo. Pero no es menos cierto que el 1º de Mayo es una gran ocasión para reafirmar las motivaciones éticas y las ganas de trabajar y comprometernos para superar las dificultades y ganar los desafí­os.

La USO es el instrumento y la respuesta. Por historia y por juventud a la vez, por nuestro protagonismo, compromiso y voluntad de futuro, la USO es la expresión genuina del CAMBIO SINDICAL en positivo que las mayorí­as trabajadoras reclaman en todas partes para que prevalezca la centralidad del Trabajo, de la Solidaridad y la Justicia universales.

Por ello, sin complejos ni sectarismos, afirmamos en este 1º de Mayo que afiliarse a la USO, potenciar su crecimiento y representatividad real, es la prioridad de cualquier trabajador y trabajadora consciente, no importa su sector o categorí­a, para aportar soluciones a los problemas y abrir horizontes de mayor progreso social y humano.




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