Se pide a continuación la derogación, antes de la nueva convocatoria, de las supuestas medidas contra entramados terroristas incluidas en la ley de partidos al considerar probada hasta el esperpento su inaplicabilidad, ineficacia y sobre todo por demostrar lograr lo contrario a lo que en teoría perseguía al elevar aún más de lo que estaba la crispación en Euskadi. Y relegando los derechos individuales respecto al sufragio pasivo por debajo de la norma que regula a los partidos.