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Disolucion de la OBN Periodistas
Recibida de --- el 14-12-2004 a las 09:12

La Asociación para la Defensa del Periodismo Independiente (Periodistas) se creó en diciembre de 1995, con un definido objetivo político de permitirle a sus integrantes mejorar su capacidad de lobby corporativo y de cuestionar el gobierno de Carlos Menem.
La ruptura se produjo luego de la feroz discusión interna provocada por la censura de Pagina 12 hacia la nota de su columnista Julio Nudler.

Se transcribe en -texto- dos notas referidas al hecho y a sus antecedentes

Como se esperaba, luego de la feroz discusión interna provocada por la nota de Julio Nudler, la Asociación Periodistas decidió disolverse. \"La Asociación Periodistas ha muerto como intento de representación de los comunicadores sociales argentinos, apenas quedó como una ONG vocero de ejecutivos de medios o pequeños empresarios de la comunicación solidarios con Néstor Carlos Kirchner\".

La Asociación para la Defensa del Periodismo Independiente (Periodistas) se creó en diciembre de 1995, con un definido objetivo polí­tico de permitirle a sus integrantes mejorar su capacidad de lobby corporativo y de cuestionar el gobierno de Carlos Menem. Si bien por entonces habí­a más libertad de expresión que hoy dí­a, se trataba de organizar una suerte de ONG testimonial que cuestionara "al régimen". Suponer que sus integrantes son los comunicadores más representantivos del paí­s, es bastante subjetivo. En verdad, fue una ONG marcada por la por entonces excelente relación entre Horacio Verbitsky, Tomás Eloy Martí­nez y Jorge Lanata, logrando luego sumarle otros personajes.

Según Periodistas, "el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, el 25 de enero de 1997, confirmó las razones de su origen". Sin embargo, Periodistas nunca cuestionó públicamente a Eduardo Alberto Duhalde, promotor de la Maldita Policí­a que ejecutó el asesinato de Cabezas, más allá de que acerca de su inspirador intelectual aún hay tanta polémica como contradicciones.

Si bien Periodistas se autodefine como "sin compromisos económicos ni polí­ticos y cuya diversidad de inclinaciones ideológicas garantiza el más completo pluralismo", esto nunca ocurrió en los hechos. Desde el inicio, la ONG tiene inclinaciones ideológicas definidas y determinados acuerdos con los responsables de los multimedios más importantes. Su sede se encuentra a metros de la de Grupo Clarí­n: Piedras 1675, Of. B, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

El 7 de noviembre, su página web www.asociacionperiodistas.org/ aún no habí­a incorporado, al menos a la porción de información de acceso irrestricto, el documento propio "“que tiene fecha 4 de noviembre- ni el debate interno acerca de lo ocurrido en el diario Página/12 con el periodista Julio Nudler, caso en el que Periodistas decidió darle la razón al diario "˜kirchnerista"™.

Periodistas no escuchó un descargo de Julio Nu-dler, pero sí­ a quien protagonizó la otra cara de la noticia, Ernesto Tiffenberg, responsable periodí­stico de Página/12 y socio de Periodistas.

Tiffenberg firmó el comunicado contra Nudler, cuando deberí­a haberse abstenido de participar, por una cuestión de ética. Cualquiera sabe que ni el presidente de Periodistas, Oscar Serrat, ni su vicepresidente, Isidoro Gilbert, definen las posiciones de Periodistas sino que su rol es nominal, se dirí­a que institucional. Pero sorprendió que, a su edad, no le hicieran notar semejante error al "˜pingí¼ino"™ Tiffenberg.

También participaron del debate y firmaron el documento, el jefe de Redacción de Página/12, Martí­n Granosvky, y el columnista estrella del matutino K, Horacio Verbitsky, a la vez presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales.

La Asociación Periodistas aprovechó la oportunidad para ratificar sus objetivo ideológico-polí­ticos, al afirmar, en su comunicado: "(...) primando la opinión de que no constituyó un episodio de censura, sino que se encuadra en la dinámica de las habituales relaciones entre un periodista y su editor. Ello excede el marco de los objetivos que siempre se fijó Periodistas".

No hubo consenso interno en la posición de la ONG. Crí­ticos a la negativa de Periodistas a involucrarse con la realidad del "˜caso Nudler"™, renunció uno de sus fundadores y sin duda el más prestigioso de sus integrantes: Tomás Eloy Martí­nez, quien inició el suplemento cultural de Página/12.

También se alejó otra ex Página/12, Claudia Acuña. Además renunciaron Claudia Selser, Uki Goñi y Carlos Gabetta. Jorge Lanata hace tiempo que nada tiene que ver con Periodistas, y menos en esta ocasión porque él cree que Página/12 censuró a Nudler y que es un periódico que se mantiene con la publicidad gubernamental, a cambio de acompañar al Gobierno con su polí­tica editorial.

Para Periodistas, la libertad de expresión es cercenada por el poder polí­tico, nunca el poder económico. El enfoque es ridí­culo porque desconoce la sinergia existente entre poder polí­tico y poder económico/empresario en la manipulación de la prensa. Así­, la ONG se descubre ante la sociedad como un conjunto de voceros de los accionistas de algunos medios y no como representantes de los periodistas argentinos. Avalando esta afirmación se encuentra en la ONG el semi-periodista Fernán Julio Saguier, accionista del diario La Nación, lo que garantiza que ningún caso de censura en ese matutino correrí­a mejor suerte que Nudler.

¿Cuál es la diferencia en su discurso entre Periodistas y, por ejemplo, la Asociación de la Prensa Argentina, Adepa, que representa a los editores de diarios?

Un concepto tan sencillo les fue explicado a los integrantes de Periodistas por Tomás Eloy Martí­nez en su carta de renuncia:

"Queridos amigos:
Hasta donde he podido averiguar, todo lo que une a Nudler con Spolski es un contrato para escribir una columna en Veintitrés por $ 600 mensuales, lo que no entra en colisión con su trabajo en Página/12 ni le permite, creo, vivir decorosamente. Conozco a Nudler desde hace años y doy fe de su ética sin quebrantos. Entiendo que se apresuró al denunciar la supuesta censura a su artí­culo. Y coincido, también, que los diarios tienen absoluto derecho a no publicar lo que consideran inconveniente para sus intereses profesionales. Por algo parecido fui obligado a renunciar a la dirección de Panorama cuando denuncié la matanza de Trelew. Años antes, me retiré voluntariamente de La Nación porque se intentó imponer el criterio del diario a las crí­ticas de cine que yo firmaba. Tengo que ser consecuente con mi pasado. Me parece inadmisible el artí­culo editorial del miércoles 27 en Página/12, que arroja sombras sobre la buena reputación periodí­stica de Nudler sin que éste tenga derecho a réplica. Si la Asociación tiene por fin sólo defender a los periodistas del ataque de los poderes públicos y no de los abusos de otros poderes, entonces nada tengo que hacer allí­. Espero a llegar a Buenos Aires para renunciar formalmente, porque entendí­ mal los estatutos de la Asociación. Ruego que el comunicado que acabo de recibir se publique sin mi firma. Con el afecto de siempre,

Tomás".

Acerca del final de la credibilidad y representatividad de Periodistas, Claudia Acuña fue concreta, en su carta de renuncia a la ONG:

"(...) No puedo suscribir que se disimule que un miembro de Periodistas mintió públicamente, como lo hizo Tiffenberg en su cobarde justificación publicada en la tapa del diario. Y mucho menos que, como confesó ayer, haga desaparecer al periodista denunciante, retirándole la firma. Un acto de violencia que sólo puede ejercer alguien que abusa de su poder. ¿Vamos a festejar esta impunidad por escrito? ¿Vamos a permitir que se rifen así­ los prestigios bien ganados de los integrantes de Periodistas para lustrar los zapatos de quienes cenan en la quinta de Olivos? Nudler habló del suicidio de Página. Yo consagro aquí­ el de Periodistas (...)".

De acuerdo a la página web www.DiarioSobreDiarios.com.ar/ que investigó el tema, "El periodista Pablo Mendelevich dijo en el programa de radio "˜El Exprimidor"™, de Ari Paluch, que se emite por Radio Uno: "˜Periodistas resolvió que va a hacer una investigación o va a crear una comisión para investigar el manejo de los fondos de la publicidad oficial"™. Sin embargo, las fuentes que estuvieron presentes en la reunión aseguraron que esa posición -que lideró Magdalena Ruiz Guiñazú- iba a ser incluí­da en el comunicado, pero por pedido de Tiffenberg y Granovsky se excluyó. "˜No pueden aparecer juntas las palabras "˜Nudler"™ y "˜Publicidad oficial"™, porque estarí­amos legitimando la acusación"™, dijeron".

Mientras tanto, Nudler sigue sin firmar en el diario Página/12, porque Tiffenberg afirma que le ha perdido la confianza. Se supone que ya hay causal para una demanda laboral que no demorará mucho más en concretarse, aún cuando la editorial intente utilizar el comunicado de Periodistas para sostener su posición ante el fuero laboral.

Nudler comenzó a colaborar con la revista Veintitrés, y su primera columna fue acerca de la propuesta que el Gobierno nacional le hizo a los bonistas tenedores de bonos públicos en default.

Se ignora qué quiso decir Tiffenberg cuando, dicen, le pidió a sus socios en la Asociación Periodistas, que la ONG "no se convierta en una Conadep de los medios ". No estarí­a nada mal que en la Argentina se instalara un Observatorio de Medios, como ocurre en otros paí­ses.

Tiffenberg reconoció, con sus afirmaciones, una de las peores sospechas que existen sobre Periodistas: que sus integrantes intentaron constituir un grupo corporativo que legitime sus actos y dichos, lo que no necesariamente guarda relación con la defensa de la libertad de expresión.

Resulta elocuente que dos empresarios (autoproducen comercialmente sus programas), como Nelson Castro y Mariano Grondona, hayan aceptado permanecer allí­, Grondona invitó a Nudler a su programa y dijo que lo consideraba un periodista respetable, aunque no es tan fácil de explicar en el caso de quien no es empresario de la comunicación y fue ví­ctima de la censura, como Mónica Gutiérrez y Fanny Mandelbaum.

¿Qué otro final se podrí­a haber imaginado para Periodistas? Sin Menem en el poder, y con varios de sus integrantes procurando deslizar ideas al gobierno de Néstor Kirchner, que ha convertido al Estado nacional en el 6to. mayor anunciante publicitario, Periodistas perdió contenido y continente.

Es increí­ble que existiera Periodistas cuando hay una Academia Nacional de Periodismo, o mejor dicho: Periodistas existió porque la Academia Nacional de Periodismo es una entidad boba. Entonces, entre una entidad boba y una ONG que murió por hipócrita, es obvio que hay un espacio para quienes pretendan constituir algun Laboratorio de Medios serio, representativo y profesional. Habrá que rogar que algunos se animen.

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La Asociación para la Defensa del Periodismo Independiente se disuelve, la UTPBA se retuerce

Agrupación Naranja de Prensa

Como las viejas grabaciones de Misión Imposible, el jueves 11 de noviembre se autodestruyó en cinco segundos la Asociación para la Defensa del Periodismo Independiente, mejor conocida por su nombre de fantasí­a, Periodistas, una organización que, en el momento de su creación, se proclamó independiente de las cámaras de propietarios de medios y de las gremiales de trabajadores .
El escándalo de censura denunciado por el periodista Julio Nudler, contra su patronal de Página/12, fue el acta de defunción de la entidad y la prueba fehaciente de que, en realidad, sólo eran efectivamente independientes, o más bien distantes, de los trabajadores de prensa, no así­ de las patronales que los emplean.
Ante la primera denuncia que ostensiblemente afectó el interés de un propietario de medios y, a través de él, al gobierno de turno, financista y bombero económico de las patronales para las cuales fungí­an de plumas egregias el 80% de los integrantes de Periodistas, la organización simplemente expiró.
En su necrológica, Periodistas confesó que su tan mentada y fervorosa defensa del periodismo independiente no les merecí­a siquiera el desgaste de un debate entre sus integrantes, entre los que revistaba Ernesto Tiffenberg, director periodí­stico de Página y censor directo de la nota del compañero Nudler. PERIODISTAS no nació para perder el tiempo en luchas internas , dijeron en su estertor quienes, tras la renuncia de varios de sus miembros, eran los últimos sobrevivientes de la asociación. Es decir que su predisposición al esfuerzo no estaba a la altura del objetivo que se habí­an trazado.
La autodisolución de la entidad también puso en evidencia lo que parece ser una suerte de destino fatal para todo nucleamiento pequeñoburgués que proclama, como lo hizo Periodistas al nacer, su manifiesta diversidad de inclinaciones ideológicas, que garantiza el más completo pluralismo: en la primera divergencia , se rompen.
Cuando estalló el caso Nudler, el núcleo duro y directamente patronal de Periodistas trató de escabullirse por los techos con el expediente de que su estatuto fundacional los compromete a involucrarse en todos los casos en que los poderes públicos, directa o indirectamente, afectan la libertad de expresión de un periodista . Es decir que este no serí­a el caso porque la decisión de censurar la tomó un privado.
Pero toda la denuncia de Nudler apunta a los poderes públicos, ya que el artí­culo que le levantaron mostraba que Alberto Fernández es un chorro. Por lo demás, una organización que circunscribe su lucha contra la censura sólo cuando ésta es ejercida por los poderes públicos es una organización en la que prima la vagancia, ya que bajo el capitalismo la principal arma contra la independencia periodí­stica está en el monopolio patronal y privado de los medios de prensa.
Además, habrá que ver bien qué dicen esos estatutos, ya que en la página web de Periodistas, la entidad dice de sí­ misma que se propone efectuar un seguimiento de todo acto hostil, ya sea originado en los poderes del Estado o en cualquier otra fuerza que intente restringir o menoscabar el rol que al periodismo... Entonces, en qué quedamos...
La UTPBA, en cambio, no evidenció ninguna crisis, algo que por otra parte sólo afecta a organismos vivos. Salió rápidamente a expresar su solidaridad con el periodista censurado, repudió previsiblemente el hecho pero, nobleza obliga, se guardó la pluma de su secretario general, el licenciado Das Neves, para defender retorcidamente a la patronal de Página/12, con el mismo ángulo con el que los menemistas criticaban la lucha por el esclarecimiento del crimen de José Luis Cabezas: Ustedes marchan ahora porque asesinaron a un fotógrafo, pero se olvida del caso de fulanito, o menganito .
La UTPBA se mostró molesta por la repercusión que tuvo este episodio con relación a otros y concluyó, entonces, que es posible hablar de censuras de primera, de segunda y hasta de décima . Sin embargo, como lo apuntó Carlos Gavetta, director de El Dipló, esta burocracia también tiene memoria selectiva, ya que hace cuatro años se mantuvo inexplicablemente pasiva ante el silencio de mantuvieron los principales medios nacionales frente al despido de la totalidad de la Comisión Interna de trabajadores de Clarí­n, que acababa de ser elegida en Asamblea .
Das Neves se enerva, además, contra la patronal de Perfil, pero justo cuando se trata de enfrentar a la de Página/12. En un texto farragoso y esquivo, el burócrata mayor de la UTPBA acusa a Fontevechia de hipócrita por ocuparse del caso de Nudler y le da vueltas y vueltas al asunto para caer en la más remanida de las tesis centroizquierdas, últimamente repetida por Luis D´Elí­a: no hay que ser funcionales a la derecha.
El último episodio relacionado con el caso Nudler ocurrió el domingo pasado. El í­cono del periodismo anticorrupción en la Argentina, Horacio Verbitsky, destinó tres páginas del diario Pagina/12 para defender al secretario general de la Presidencia, Alberto Fernández y a Claudio Moroni, titular de la Sindicatura General de la Nación, destinatarios de las denuncias de la nota censurada, y denigrar a su cólega Julio Nudler con los procedimientos más repugnantes.
El Perro atribuye la nota del columnista económico a su resentimiento por haber contraí­do cáncer como fumador pasivo en la Redacción de Página/12. En un texto jodido, muy jodido, Verbitsky llega a decir que la nota de Nudler es un conmovedor grito de desesperación y despedida , para quien él reparte, magnánimo, la comprensión propia, la de los lectores y hasta la de las fuentes consultadas. El presidente del CELS cita voceros anónimos que, por respeto , lo que en este caso equivale a pena, no quieren refutar los argumentos del pobre de Nudler.
El artí­culo de Verbitsky deja ver, además, el interrogatorio policial al que ha sometido a Nudler para que le rinda puntillosa cuenta del sustento de su artí­culo, como un ombudsman de tan sólo dos lectores, Fernández y Moroni.
El autor de Robo para la corona también le ahorra a ambos funcionarios el uso que pueden hacer a discreción de todo el aparato comunicacional estatal para defenderse y los limpia sumariamente con técnicas periodí­sticas ridí­culas: Miembros del Club de Cultura Socialista (¿?) recibieron el testimonio de un abogado de seguros , quien dijo que conoce cómo vive Moroni y que está seguro de que no es corrupto . No es Nudler quien se despide, es Verbitsky que está de vuelta.
¿Por qué si, como cí­nicamente afirmó Periodistas, lo sucedido con Nudler se enmarca en las habituales relaciones entre un redactor y su editor se ha armado tanto revuelo?. Así­ como hace cuatro años y camino al default una referencia perdida en el cuarto párrafo de una nota de Morales Solá terminó con la renuncia de un vicepresidente, hoy, camino a la salida del default, un mail lanzado a amigos una madrugada caliente ya se ha llevado puesta una organización de periodistas y sigue alimentando una bola que no tiene visos de achicarse.
Reunidos en asamblea, los trabajadores de Página/12 tiraron la primera punta cuando advirtieron que la censura a Nudler no era un caso aislado . Claro que no lo es, ni puede serlo. Ni adentro ni afuera de Página/12. Y trasciende por lejos el tema de la corrupción, que no es más que la punta del iceberg. El avance impresionante de la judicialización y represión de la protesta social es directamente proporcional a la sumisión del gobierno de Kirchner a los dictados del FMI e inversamente proporcional al imperio de la libertad de expresión.
El encubrimiento de esa contradicción no sólo requiere de la cooptación de las organizaciones que debieran enfrentarla sino también de una prensa adicta que, aliada a Pagina/12 por derecha o por el centro, concerte cosas tan alevosas como, por ejemplo, ignorar la brutal represión a los 300 obreros del Frigorí­fico Yaguané, en plena Plaza de Mayo un lunes en hora pico, operación de cerrojo informativo y de manipulación de la opinión pública que hubiera impresionado al mismí­simo George Orwell.
Se da, además, una combinación explosiva. Por su misión histórica, el gobierno de Kirchner es, esencialmente, el gobierno más corrupto de la historia. El brutal esfuerzo de rescatar en términos capitalistas a una clase social que quebró y llevo a toda una nación a la quiebra necesita y consigue, más que con Menem, Alfonsí­n o de la Rúa, de un ocultamiento brutal de la realidad social y polí­tica. Los principales pulpos periodí­sticos, anotados desde la primera hora en ese rescate, actúan en consecuencia.
Reiteramos nuestro compromiso de solidaridad con el periodista Julio Nudler.




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