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DOLMEN DE MONTELIRIO. Sombras sobre un yacimiento. Recibida de --- el a las
Un nuevo plan urbanístico pone en peligro un yacimiento del calcolítico que quedará encerrado por una urbanización de adosados, un geriátrico y una zona comercial. DOLMEN DE MONTELIRIO – _ Sombras sobre un yacimiento arqueológico - El ser humano jamás ha renunciado a conocer su historia, aunque de vez en cuando aparecen especímenes inmobiliarios a los que el pasado nada les conmueve y abominan de sus malhadados orígenes, pues no les permiten construir una nueva y rápida civilización por culpa de unos insidiosos restos arquelógicos. Restos arquelógicos indeseables, meras ruínas que impiden edificar y concretar sobre suelo rústico, alejado del tráfico y los humos de la gran ciudad, el sueño maravilloso de las clases medias de poseer una casita de dos plantas con jardín delantero, versión minimal del green británico, pleno de césped derrochador de agua. La evolución de la especie humana camina a pasos agigantados hacia la vivienda adosada, al menos en lo referente al homínido hispalense, en la cornisa del Aljarafe. El crecimiento urbanístico de la ciudad se ha realizado siempre en buena parte con el cambio de uso de suelo fundamentalmente agrícola a urbanizable. Alrededor de ese cambio de uso, en la actualidad acelerado, se mueven grupos inmobiliarios y financieros, bien informados, que practican, con excelente visión, la compra de miles de metros cuadrados rústicos con la certeza de que en la operación de venta serán recompensados con una alta generación de plusvalías al revalorizarse los terrenos gracias a oportunas, y grises, recalificaciones. La masiva compra de suelo rústico ha desarbolado la cornisa, millares de olivos han sucumbido para allanar la ruta del hombre a la posesión del adosado y, con ello, a la expansión de la civitas moderna hacia el campo, dejando atrás la triste imagen de los suburbios periféricos. Si el olivo, árbol emblemático de Andalucía, ha acabado siendo leña para cientos de hogares aljarafeños, y los cortijos y las haciendas se han reconvertido en lugares de opíparos encuentros familiares y de negocios, bajo la imparable fiebre urbanizadora, ¿por qué no dejar reducido a la mínima expresión esos lugares de enterramiento y culto a los muertos que tanto proliferan en las lomas, en los cerros entre Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán? Esos dolmenes bajo los túmulos son cortapisas para el desarrollo urbanístico de pueblos que en periodos anteriores con alcaldes de ordeno y mando han visto como se destruía un dolmen levantando sobre él una nave municipal de dudosa utilidad, o ya con regidores democráticos se cercaba, se encajonaba otro dentro de un conjunto residencial, Señorío de Guzmán, en ambos casos en Castilleja de Guzmán. Lo que el tiempo no ha conseguido destruir, lo que la historia nos ha legado se arruina bajo un manto de ladrillos y de cemento sin carácter. Urbanizaciones clónicas crecen como setas en toda la cornisa del Aljarafe, incidiendo de manera negativa en la puesta en valor del rico patrimonio histórico. Casos como el del dolmen afectado por el Plan Parcial nº 2, que quedó encajonado y rodeado tras un antiestético bosque de adosados de la llamada urbanización Señorío de Guzmán, donde se pretendían construir unas 800 viviendas unifamiliares de promoción privada que finalmente se redujeron a unas 150, es un ejemplo lamentable que no se debe reproducir en torno a otros valiosos e importantes yacimientos arqueológicos de la zona. Dolmen cercado La cornisa del Aljarafe con Castilleja de Guzmán a la cabeza se ha convertido en el deleznable modelo de lo que significa la mayor depredación urbanística y especulativa que sucede, junto con el litoral, en Andalucía, tanto mayor cuando se destrozan vestigios y se hacen estragos en zonas contiguas a las delimitaciones de unos lugares riquísimos en yacimientos arqueológicos de indudable interés. En unos casos, desaparecen restos tras obras de cimentación rápidas para evitar la intervención de las autoridades culturales y en otros se enclaustran tras una maraña de urbanizaciones sin personalidad a las que las clases medias acceden por una hipoteca según posibilidades. Este patrimonio histórico merece mejor vida que el que se le dio a la Dehesa de la Juliana, última dehesa relativamente cercana a Sevilla, al convertirla en urbanización de alto standing y que se debería haber conservado como patrimonio forestal de interés. El Dolmen de Montelirio, parte del conjunto calcolítico de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán, pese a tener una zona de protección reconocida y precisa tras su inclusión en el Catálogo General de Patrimonio Histórico, sufrió una modificación en el año 2002 en su delimitación perimetral más acorde con los intereses urbanísticos recogidos en la propuesta del Plan Parcial nº 4 para la zona, cambios que fueron respaldados por la Delegación de Cultura, presidida en el anterior mandato por la nefasta delegada Maribel Montaño. Dicho plan parcial, aprobado provisionalmente y en espera del visto bueno de la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio de Obras Públicas, prevé, con la conveniente reducción de su zona de protección, la construcción de un geriátrico privado, una zona comercial de 4000 metros cuadrados y 134 viviendas, como todas las del Aljarafe, adosadas, en un pueblo con un término saturado urbanísticamente y en el que, según informes recientes, hay más de 800 viviendas deshabitadas. Dada la firma del Acta de Compromisos Urbanísticos firmado en marzo, parece inminente el visto bueno de la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio al plan parcial con lo que la aprobación definitiva por parte del ayuntamiento sólo sería un trámite ordinario a cubrir tan rápido como sea posible. La nueva Delegación de Cultura de Sevilla tiene ante sí el reto de afrontar un giro copernicano en su política cultural con los yacimientos de la zona, frenar ese plan parcial y caminar en la dirección de crear un gran parque arqueológico que fuera desde los recientes hallazgos situados en la Angorilla (tartésico) de Alcalá del Río hasta confluir en el "triángulo" que forma El Carambolo (tártésico) en Camas con el Conjunto Dolménico de Valencina de la Concepción y Castilleja de la Cuesta junto con el yacimiento romano de Itálica en Santiponce, que no sólo serviría para conocimiento de las culturas que habitaron el Bajo Guadalquivir sino que con su puesta en valor sería un polo de atracción para el turismo cultural, que se podría completar con los valores paisajísticos de los jardines de Nicolas Forestier de la Hacienda Divina Pastora, Colegio Mayor del Buen Aire, un excelente mirador para toda la Cornisa del Aljarafe. No es posible que la nueva administración se tape los ojos y cierre los oídos ante el ruido de tantas transacciones especulativas y "destrucciones históricas" encajonando yacimientos arqueológicos bajo una marea de adosados como se producen en los pueblos de la cornisa y se continúe con la política depredadora y destructora de su maravilloso paisaje cuando se trataría de promocionar su enorme atractivo cultural. |
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