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En peligro el tequila mexicano
Recibida de --- el 19-02-2005 a las 10:02

Debido a que la mayoría de las industrias mexicanas dedicadas a la producción del tequila -bebida tradicional del país- utilizan una sóla variedad genética de planta (agave azul tequilana Weber), las plantaciones podrían desaparecer con algún cambio climático drástico o la intervencion de alguna plaga que no pueda ser controlable.

La producción de agave azul o tequilero (Agave tequilana Weber variedad azul), que de acuerdo a La Norma Oficial Mexicana no debe de modificarse la variedad, puede propagarse mediante dos métodos: convencionales o biotecnológicos. En el primer caso, que es el utilizado por los campesinos y productores no tecnificados, se utilizan los hijuelos que son pequeños magueyes producidos en la base de una planta adulta.

En el segundo caso, consiste en producir cientos de plántulas de maguey a partir de una fracción de tejido vegetal de una agave; esta técnica es desarrollada en laboratorios especializados y se le conoce como cultivo de tejidos o clonación. En ambos casos todas las plantas producidas tienen la misma información genética de la planta madre que les dio origen.

Estos tipos de manejo podrí­a llevar a la extinción el maguey tequilero en algún momento determinado, ya que en caso de que se presente un cambio climático adverso que afecte a este maguey ello puede acabar con toda la plantación, o si surge una plaga muy agresiva en este agave que comience a consumirlo de manera insólita, terminará con toda la plantación.

De acuerdo con el Santiago Arizaga, investigador y especialista en magueyes del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIECO) de la UNAM, los métodos biotecnológicos que se realizan en las plantaciones de las zonas catalogadas como denominaciones de origen, sólo se dedican a producir miles de plantas teniendo como base un sólo código genético, lo que produce plantaciones muy homogénea de magueyes que realmente representan un mismo individuo genético pero reproducido cientos o miles de veces.

La Norma Oficial Mexicana Proy-NOM-006-SCFI-2004, que establece las caracterí­sticas y especificaciones para la producción del tequila, define que el tequila debe ser producido a partir únicamente del uso de la variedad azul del Agave tequilana, lo que podemos traducir como aprobar de manera inconsciente su extinción dados los mecanismos de propagación utilizados que son por clonación sin favorecer su variabilidad genética, además de limitar el uso de las otras 10 o 15 variedades de Agave tequilana que desaparecerán al dejar de propagarse por utilizar solamente la variedad azul, advirtió el ecólogo.

Dijo que el agave azul presenta muy poca variabilidad genética, contrario a lo que se presenta con los magueyes silvestres (incluido uno de los ancestros del maguey tequilero) que en su ambiente natural se propagan tanto a partir de medios vegetativos (o clones) como por medio de semillas. Los propágulos vegetativos pueden ser de dos tipos: hijuelos y bulbilos y ambos son clones de la planta madre, lo que ocasiona que tengan muy poca variación genética.
Por el contrario, la reproducción sexual que dará origen a las semillas verdaderas, es el mecanismo más eficiente para favorecer la recombinación genética y en consecuencia incrementa el vigor de cada planta generada. Cualquier ser vivo que no se reproduce sexualmente, no intercambia y no recombina genes volviéndose más débil. A pesar de las consecuencias de la clonación, las firmas tequileras siguen recurriendo al manejo exclusivo de la variedad azul del maguey tequilero por medio de su clonación.

Una práctica ordinaria entre los campesinos que cultivan y/o aprovechan los magueyes, es impedir su reproducción sexual, ya que es el momento óptimo para aprovecharlos en la producción de bebidas y con ello no favorecer que se pierdan los nutrientes (carbohidratos) del tallo que se destinarí­an a la formación del quiote y las flores. La consecuencia es que no se permite la reproducción del maguey y por lo tanto, las semillas de estas plantas son desconocidas entre muchos campesinos y productores de bebidas fermentadas (pulque, mezcla y tequila). Por lo tanto, en el caso concreto del tequila, como no estamos aprovechando la propagación sexual sino sólo la propagación vegetativa o clonación, estamos haciendo que la variedad azul sea vuelva cada vez más frágil desde el punto de vista genético.

Indicó que el maguey tequilero es una planta rústica adaptada para desarrollarse con pocos requerimientos nutricionales y tolera a ambientes de extrema sequí­a y por lo tanto es una planta idónea para su desarrollo en ambientes extremos. El problema que actualmente tiene su manejo, es que está utilizándose de una manera poco planificada ya que se está llevando a cabo su cultivo en municipios michoacanos que no son reconocidos oficialmente para su cultivo y por lo tanto se está diseminando por el Estado de Michoacán a consecuencia de la fiebre por producir tequila. Este mismo fenómeno lo estamos observando en Guanajuato y seguramente se está presentando en los otros estados que son reconocidos oficialmente para su cultivo (Tamaulipas, Jalisco y Colima).

Esto conllevará a una serie de problemas de tipo social como ecológicos. En el primer caso, la población que se está dedicando al cultivo del agave lo hacen apostando que su producción podrá ser comercializada para la producción del tequila, y si llega a comercializarse tendrá que ser de manera clandestina ya que no son municipios que cuenten con la denominación de origen para su cultivo, por lo que se les pagarán precios inferiores por la materia prima para la producción del tequila, ejemplificó el ecólogo.

Añadió que en el ámbito ecológico el conflicto es igualmente serio ya que por sembrar el agave de manera abundante, se realiza el desmonte de áreas con vegetación nativa para abrirlas al cultivo del maguey, lo que provoca la eliminación de la vegetación y se atenta contra los bienes y servicios ecológicos que esta vegetación brinda al hombre tales como reducir la captura de agua para mantener los mantos freáticos, limitar la captura del dióxido de carbono y la producción de oxí­geno, reducir el efecto amortiguador del clima, además de favorecer la pérdida de la erosión del suelo.

Además, la producción de agave tequilana potencialmente puede ocasionar la pérdida de diversidad biológica del maguey en los lugares donde se comienza a cultivar, ya que puede desplazar a los magueyes nativos para reemplazarlos por agave tequilana variedad azul.

Los actuales esquemas de manejo del agave azul no utilizan terrenos con problemas de erosión y fertilidad, sino que recurren al desmonte o al reemplazo de los cultivos tradicionales, lo que ocasiona, desaprovechar la vegetación natural o cambiar de cultivos anuales a cultivos perennes de varios años. Por otro lado, un esquema de manejo más sustentable serí­a aprovechar los terrenos con problemas de erosión y fertilidad para el cultivo del agave azul, que es donde podrí­an sembrarse estas plantas, claro está que el tiempo requerido para su desarrollo será un mayor tiempo, pero biológicamente serí­a un manejo más adecuado, dada su capacidad de crecimiento y reciclamiento de sus nutrientes, lo que conllevarí­a además a la recuperación de suelos.

Otro factor a considerar dentro de los esquemas sustentables para el manejo del agave azul, es incrementar la variabilidad genética permitiendo que algunas plantas florezcan y den semillas para después sembrarlas, además de continuar con la propagación clonal de manera paralela.

Por lo tanto, la propuesta del manejo del agave azul serí­a bajo un modelo agroecológico innovador consistente en utilizar terrenos con poca fertilidad y con problemas de erosión, o bien en terrenos fértiles pero bajo un esquema de policultivos consistentes en una plantación de agaves no muy densa para intercalar entre ellos otros cultivos tanto perennes (como nopales, pitayos, otros agaves, etc.) así­ como anuales de tamaño pequeño que no le den sombra al maguey (como frijol, calabaza, garbanza, etc). Bajo el segundo esquema es de esperarse que se conseguirí­a un ecosistema agrí­cola o agroecosistema en donde el desarrollo de plagas serí­a bajo y de poco impacto para cualquiera de los cultivos. Si adicionalmente impedimos extraer material vegetal ya sea como forraje o desechos vegetales y favorecermos su incorporación al suelo como abonos orgánicos, los suelos de este agroecosistema irán paulatinamente incrementando su fertilidad para seguir aprovechándolos bajo el mismo esquema de policultivos. Como puede verse, bajo este esquema agroecológico, el uso de agroquí­micos (fertilizantes, herbicidas, insecticidas, etc.) no es necesario, indicó el ecólogo.

Privatización del agave

En el 2003 La Jornada advirtió que la producción tequilera en el paí­s estaba siendo controlada por la inversión extranjera, ya que ?con excepción de las empresas Cuervo y Herradura, hasta el momento de capital nacional, más de 85 compañí­as con razón social mexicana -instaladas en el occidente y el centro del paí­s- están aliadas o ya fueron absorbidas por firmas estadunidenses y españolas. Algunos ejemplos concretos son Sauza, Orendáin y Don Julio, tres de las marcas más conocidas entre los consumidores selectos".
El problema radicaba en que los industriales del tequila enfrentaban un problema en la producción de la bebida debido a la baja producción de agaves de la variedad azul, y que el agave existente tení­a un precio superior a los 14 pesos el kilogramo.
El resultado es que la producción del tequila, emblema de prestigio a nivel internacional por tener denominación de origen en México, durante los próximos dos o tres años va a caer \\\"hasta 5 o 6 por ciento".

Para ese año el Consejo Regulador del Tequila (CRT) tiene registrados a 4 mil 255 productores titulares, asociados en sus campos con otros 6 mil 795, para un total de 11 mil 20 cultivadores de agave. Ellos se encargan del proceso hasta la madurez de la planta, que se presenta entre los siete y nueve años y, al llegar a esa etapa, se procede a jimarla, acto que consiste en cortar las pencas del maguey, para enviar la piña a cocerla en los hornos y, posteriormente, extraer sus mieles en los molinos; jugos que serán destilados para producir el tequila.

Un pasado de rituales

El género agave esta conformado por cerca de 200 a 220 especies a nivel mundial todas endémicas del continente americano, 125 de las cuales son nativas de México. El Altiplano Mexicano es considerado el centro de origen y dispersión de los magueyes a nivel mundial, desde donde comenzaron a dispersarse hacia el resto del continente. Se trata de una diversidad amplia y elevada de especies de magueyes, por lo que México es la panacea de especies de magueyes.
El maguey tiene su origen hace quince millones de años en suelos mexicanos, por lo que no es de extrañarse que los primeros nativos de estas tierras que comienzan a interactuar con su naturaleza, descubrieron la importancia del maguey. Existen vestigios de que el aprovechamiento del agave surge entre las civilizaciones mesoamericanas, primeramente cocinando tanto la piña (tallo) como el quioto (inflorescencia) que son una fuente muy abundante de azucares- y formó parte de su alimentación, posteriormente con el desarrollo cultural se va gestando el proceso de domesticación del maguey, desarrollando las plantaciones y su aprovechamiento.

Los aztecas son los primeros que descubren los atributos exóticos y tabernarios del maguey, produciendo aguamiel y pulque, que se utilizaba para acompañar ceremonias religiosas.

Una producción desquiciada

De acuerdo con la Academia Mexicana del Tequila el agave es una planta que pertenece a la familia de las agavaceas, es de hojas largas, fibrosas de forma lanceolada, de color verde azulado, cuya parte aprovechable para la elaboración del tequila es la piña o cabeza.

La reproducción del agave azul tequilana Weber se puede dar por semilla o bulbilo, los cuales, en razón de producciones industriales no son utilizados, debido a que generan plantaciones muy heterogéneas, sobre todo al utilizar las semillas, las cuales producirán plantas de varios tamaños y con diferentes grados de maduración en el tiempo. En estos casos el método que se emplea es el de rizoma, que consiste en transplantar los hijuelos que brotan de la raí­z de la planta. Al alcanzar una altura de 50cm. y cuando el corazón es del tamaño de una toronja, se desprenden de la planta madre cortándolos con un barretón. La edad óptima de un agave para reproducirse, es entre los cinco y los nueve años, según el clima y las condiciones del suelo. Una planta madre da entre uno y dos hijuelos por año.

En su estudio titulado "contenido de azúcares reductores en hojas de agave azul (agave tequilana weber) de distintos orí­genes y edades", de los investigadores del Instituto de Ciencias Agrí­colas. Universidad de Guanajuato, Mayela Bautista Justo, Luis A Parra Negrete, J. Eleazar Barboza y Zeferino Gamiño, se señala que actualmente existe un gran desabasto de Agave tequilana para las fábricas de tequila, debido a la enfermedad \\\"tristeza y muerte del agave\\\"; lo que ha motivado a los investigadores a buscar métodos de propagación diferentes a los que se usan en la actualidad.
Uno de los métodos más prometedores es la propagación por semilla ya que la mayorí­a de las plántulas resultan sanas; sin embargo, existen dudas de que si estas plantas podrí­an acumular la misma cantidad de azúcar que las propagadas por hijuelo de rizoma o bulbillos apomí­cticos, que son los métodos tradicionales de propagación.
Sin embargo, establece Santiago Arizaga que si no incrementamos la variabilidad genética de las plantaciones del agave azul, toda la cadena productiva que depende del tequila se desplomará en un futuro no muy lejano.




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